A la compra del alimento infantil saludable

Ha habido dos momentos en mi vida en los que me ha preocupado mucho la alimentación.
La primera etapa coincidió con mi adolescencia. . En esa época mi aspecto físico tenía un papel muy importante en mi vida y la alimentación iba íntimamente relacionada. Recuerdo seleccionar cuidadosamente los alimentos que comía y cuidaba mucho las cantidades que realmente necesitaba mi cuerpo.

2015-02-06 Enric menjant 005
La segunda etapa, la que me ocupa actualmente, es la de madre.

 

Creo que podemos afirmar que la alimentación es unos de los aspectos que más nos preocupa de nuestros hijos. La mayoría de las personas tenemos claro que debemos consumir productos saludables y es precisamente eso lo que pretendemos que hagan nuestros hijos e hijas.
Queremos lo mejor para ellos y no dudamos en proporcionárselo dentro de la medida que nos sea posible.

 

Pero, ¿sabemos qué es un producto saludable?

 

Nunnutit
https://es.wikipedia.org/wiki/Alimento_saludable

 

En general, la mayoría de las personas, dedicamos poco tiempo a analizar los productos que consumimos, ya sean procesados o no. Nuestra vida laboral y familiar no nos lo pone precisamente fácil.

Analizar las etiquetas de los productos que consumimos es un trabajo que, si lo hiciéramos a consciencia, seguramente nos ocuparía todo un día la compra de tan sólo una semana. Y quizás más y todo.

Las prisas hacen, además, que dediquemos poco tiempo a preparar comida. Al mismo tiempo, queremos y estamos concienciados que la alimentación es uno de los aspectos más importantes en nuestras vidas. Una buena alimentación es la vía que va a permitir a nuestro organismo funcionar de la mejor manera que le es posible. Necesita unos nutrientes y unas calorías concretas, que variarán en función de la edad y de la actividad física que se realice, entre otros aspectos.
La suma del poco tiempo que disponemos y la voluntad de querer alimentarnos correctamente hace que si se nos presenta un producto que promete cubrir las necesidades nutritivas de nuestro cuerpo, nos planteemos usarlo.

La compra de ese producto nos facilita la logística y nos deja, al mismo tiempo, la sensación de tranquilidad al convencernos de que nuestra alimentación está siendo “correcta”: lo compro, lo consumo y doy por hecho que es sano.

 

Y ése es el gancho del bombardeo de la publicidad que recibimos a diario. 

 

Hay muchas páginas webs que se han dedicado a analizar las etiquetas de productos alimenticios y estoy segura que en ellas encontraréis información mucho más detallada de la que os proporcionaré yo. Entre muchas otras, está la página imujer, donde hacen un análisis interesante de la información engañosa que ofrecen los productos dirigidos a mujeres.

Respecto a estos productos, la reflexión que me gustaría hacer, hace referencia a los objetivos que tiene la industria alimenticia.

Si nos centramos en los productos que van dirigidos al público infantil, podemos encontrarnos con mensajes en los envases como:

  • Sin gluten
  • Sin azúcar añadido
  • Bajo en sal
  • Rico en vitamina X
  • Rico en calcio

O incluso palabras que asociamos alimentación saludable:

  • Ecológico
  • Natural
  • Sin conservantes
  • Sin colorantes
  • Sin azúcares añadidos

 

Y un largo eccétera que os animo a investigar la próxima vez que hagáis la compra.

El tema podría quedar ahí y no veríamos el problema real que esos mensajes esconden muchas veces.

Bajo el manto de la combinación de las palabras que acabamos de nombrar se esconde una etiqueta que nos muestra la realidad del producto que contiene dentro.

Sí, esa etiqueta pequeña en un rincón del envase que la mayoría de veces pasa desapercibida al consumidor.

 

Pero hay un elemento que aparece en algunos de los productos que compramos que, además de usar recursos como los que acabamos de comentar, se apoyan en el sector sanitario.

 

dinosaurios

 

Y con esa simple pero demoledora etiqueta, consiguen que, si existía alguna pequeña duda de que el producto no fuera saludable, desaparezca del todo. Porque, si lo dice el pediatra, no puede ser malo, ¿no?

 

Y si después de leer este post quieres compartir tu opinión, no dudes en dejar un comentario. Seguro que tu experienia puede aportar mucho a nuestros lectores.

 

Laia Simón