3 argumentos que te ayudarán a defender a tu hijo ante los deberes abusivos

Puedes decirlo gritando, no estás sola. Estás harta de los deberes. 

Y aunque sabes que hay más personas que piensan lo mismo, al final la mayoría no se atreve a enfrentarse al reto de los deberes abusivos que se ponen en muchos centros educativos. 

¿Resultado? 

➡️ Tardes aburridas invirtiendo tiempo en ejercicios repetitivos.

➡️ Fines de semana condicionados por fichas y copias de enunciados.

➡️ Broncas con tu hijo porque no le explicas la suma o la división como lo hace la profe.

➡️ Estrés porque tiene que ir al cole con el trabajo a medio hacer ya que el día anterior estuvisteis toda la tarde fuera.

¿Pero por qué seguimos haciendo los deberes en casa si no estamos de acuerdo?

En la reunión de inicio de curso de una de mis clientas, solo hubo una persona que levantó la mano durante el turno de preguntas. Pidió información sobre el funcionamientos de las tareas escolares en la clase de su hijo, segundo de primaria. 

Media hora antes, 10 personas charlando delante de la escuela, se quejaban amargamente del estrés que generaban los deberes que ya habían empezado a mandar durante las primeras semanas de curso. 

¿Por qué solo una persona levantó la mano? ¿Por qué, siendo la mitad de las familias las angustiadas por los deberes, nadie más se quejó?

En mi opinión, son varios los motivos, pero hay uno del que me gustaría hablarte hoy y darte indicaciones para que no sea una barrera para ti.

No eres pedagoga, ni psicóloga ni maestra. 

En el fondo, te faltan argumentos que validen tu idea de que los deberes no aportan valor en el aprendizaje de tu hijo, generan estrés a la hora de organizarse en casa e impiden crear un clima armónico en la familia gracias a las discusiones constantes que se generan. 

Los profesionales de la educación, en cambio, sí tienen sus propios argumentos. Y los usan ante las personas que se muestran en contra de los deberes.

Cuando sale el tema en una reunión o entrevista personal, estas son algunas de las afirmaciones que suelen usar:

  1. Fomentan hábitos de estudio.
  2. Ayudan a establecer rutinas.
  3. Refuerzan los conocimientos adquiridos en el aula.

Ante tales afirmaciones, tú, que eres una madre maravillosa que deseas de corazón lo mejor para tu hijo, te cuestionas: pues si aportan estos beneficios,, no deben ser malos y deberíamos hacer el esfuerzo. 

Sin embargo, para cada una de estas afirmaciones, hay una contraargumentación que puedes poner encima de la mesa cuando te dirijas a un profesional de la educación o a una persona que defiende los deberes escolares ciegamente. 

¿Y qué es el hábito de estudio? 

Se llaman hábitos de estudio a aquellas conductas que los estudiantes practican regularmente, para incorporar saberes a su estructura cognitiva. Se incorporan con la práctica continua, y luego se vuelven naturales.

Genial definición. Pregunta:  ¿como docente quieres que se genere el hábito de la repetición y la copia? ¿También quieres que se vuelva natural en el estudiante el hastío y el estrés que acompaña el acto de realizar tareas que no son de su interés, que percibe como privación de su tiempo libre o que le suponen un sobre esfuerzo?

Ayudarían a establecer rutinas si…

Para establecer unas rutinas es necesario conocer los hábitos, los horarios y las dinámicas de una familia. Pero cada niño es un mundo fuera del horario escolar (bueno, y dentro también, por supuesto).

Así que, cuestiones que puedes plantear ante ante un profesor que quiere decidir cómo organizarte en casa:

¿En qué se basa un profesor para determinar cuándo y cómo aplicar una rutina en el seno de una familia?

¿Tiene el derecho a poner deberes y a condicionar la distribución del tiempo familiar fuera del horario lectivo?

Respeto a esta última cuestión debo matizar que cada comunidad autónoma tiene su propio posicionamiento al respecto. No hay una ley general que prohíba los deberes, así que, en la mayoría de casos, se deja en manos del propio centro escolar e incluso de cada uno de los docentes. 

Si ya son conocimientos adquiridos, ¿para qué reforzarlos?

Los deberes, tal y como se plantean la mayoría de veces, no tienen una base pedagógica. Además, me he dado cuenta que los mismos docentes se contradicen al mandarlos. Por un lado te piden que no les ayudes, puesto que creen oportuno que los niños y niñas se enfrenten solos al reto de realizar las tareas. Pero por otro lado, mandan deberes con contenidos que todavía no tienen consolidados para que, desde casa, se puedan reforzar. 

Ante este argumento, puedes plantear lo siguiente:

  • Si los deberes deben hacerse de forma autónoma, ¿cómo lo consigue un niño que todavía no sabe hacerlo solo?
  • Y si ya sabe hacerlo solo, ¿qué sentido tiene que deje de invertir ese tiempo en juego para hacer algo que ya ha aprendido?

Estas son tan solo tres de las situaciones que se dan cuando defensores y detractores de los deberes se unen en una conversación. Pero soy consciente de no son las únicos. 

¿Qué otros argumentos has escuchado a favor o en contra de los deberes?

Comenta en este post. Te ayudaré a encontrar la forma de defender y cuidar los derechos de tu hijo.

Comments

  1. Maite

    Me parece muy acertada la reflexión. Hoy hay pocos colegios que no den trabajo para casa. Los padres queremos acertar con el método de enseñanza que elegimos para nuestros hijos. A veces, con tanto argumento a favor de los deberes resulta dificil mantener la postura. Es clave, que los contenidos se den en el colegio de forma que todos tengan tiempo y forma para afianzarlos. Pero el contenido curricular es extenso, van apremiados por el tiempo y por avanzar, no le dedican el tiempo suficiente a todos los contenidos, de forma que todos los niños puedan asentarlos bien (para no retrasar otros etc), por eso, se apoyan en que se trabaje en casa de forma que no se retrase al grupo y poder cumplir con el temario total…. dificil situacion sin duda!

    1. Laia Simon Martín

      Mi visión como maestra también es peculiar, supongo. Para mí, esperar a que todos los niños y niñas aprendan lo mismo es un grave error. El sistema educativo en general debería plantearse qué es lo que necesita realmente una criatura para volverse un adulto competente, responsable y feliz en un futuro. No lo estamos haciendo bien. Y más deberes para compensar ese problema no son la solución.

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