5 claves para no desesperar cuando tu hije no quiere ir a dormir

Llega ese temido momento de ir a dormir y tu hije te dice:  “no quiero, no tengo sueño”.

En un primer momento piensas:

“No pasa nada, es normal. Un masajito, un cuento, un poco de mimos y listos”

Pero no. Intentas poner en práctica todos los recursos habidos y por haber y nada resulta.

Entonces es cuando notas que los nervios empiezan a aflorar. Te imaginas lo que va a costar levantarse al día siguiente. Incluso maldices los horarios. Al fin y al cabo, si no tuviera que ir al cole, todo sería más sencillo.

El caso es que necesitas que tu hije duerma. Descansar es importante para su desarrollo, y si no lo hace ahora, luego todo se complica: va más cansade al cole, está más irritable, cuesta más levantarle y las mañanas se hacen terribles.

Cierto. Comparto cien por cien estos pensamientos. Sin embargo, tu estado de nervios es fácil que se contagie. Y si una criatura necesita relajarse para conciliar el sueño, el hecho de que tú te pongas más nerviosa puede empeorar la situación.

Así que ahí van 3 consejos para no transmitir tu estado nervioso a tu hije y favorecer que se duerma lo antes posible.

1. Apártate.

El primer paso para no transmitir más nervios a tu hije es tomar distancia. Busca un lugar en el que puedas estar tranquila aunque sean solo unos minutos.

Al fin i al cabo, ¿qué son 10’ si con eso consigues que se duerma antes?

2. Respira de forma consciente

Cuando estamos nerviosas solemos tener una respiración más agitada. Bajar el ritmo nos ayudará a retomar la calma.

Se trata de hacer respiraciones profundas y lentas, desde el diafragma. El objetivo es rebajar la cantidad de oxígeno que entra en nuestra corriente sanguínea, lo que implica reducir la actividad de nuestro cuerpo al mismo tiempo.

3. Valida tus sentimientos

Date permiso para aceptar lo que sientes. Estás nerviosa, molesta e incluso puede que hasta enfadada. Necesitas organizarte, tener tiempo para ti y también asegurar el buen descanso de tu hije. Que no quiera ir a la cama te impide alcanzar esas metas.

Piensa en ello desde la aceptación y sin juicios. Huye de usar la culpa con frases como “es que nunca quiere ir a dormir” o “siempre está con excusas para no irse a la cama”.

4. Prioriza

El objetivo final es conseguir que tu hije se relaje, ¿verdad?

Imagina que no hay horarios, ni tareas pendientes ni nada que te impida centrarte en lo que necesita ahora para dormirse. Tu única prioridad es estar con tu hije presente,  acompañándola en el momento de ir a dormir.

5. Toma acción

Ahora que ya has priorizado, piensa:

¿Qué es lo que sí te ha funcionado hasta ahora?

¿Estás dispuesta a comprender qué mueve a tu hije a no querer ir a dormir?

Quizás necesita hablar de algo importante o quiere un abrazo. Es posible que haya algo en la habitación que le estimule o que invite a jugar… Ten una mente abierta. Cualquier información puede serte de ayuda para proporcionarle a tu hije lo que necesita para relajarse y dormir.

¿Pones en práctica alguna de estas acciones?

Te gustaría recibir tips y herramientas que te ayuden a mantener la calma en momentos de conflicto y estrés con tu hije?

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