Peleas entre hermanos

Hoy te traigo una pequeña clase, un avance de todo lo que puede ser la formación de Comunicación Eficaz. En este caso sobre las peleas entre hermanos.

Es una de esas situaciones que nos desbordan en muchas ocasiones y que nos generan un estrés añadido. Tener los recursos necesarios para acompañar estos momentos no es fácil, y saberlos emplear a tiempo tampoco.

Te regalo este pedacito de charla, para que puedas atisbar por un agujerito todo lo que la formación puede aportarte en tu día a día.

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Tareas de casa con niños

Hoy vengo a hablaros de algo que a veces nos trae de cabeza. Cuando tenemos que animar a nuestros hijos e hijas cuando deseamos que hagan tareas domésticas.

Os cuento una anécdota de esta mañana que ocurrió en mi casa. Nos hemos levantado, nos hemos aseado, hemos desayunado y nos estábamos preparando para ir al cole cuando mi hijo mayor, Marçal, de 9 años me dice: “Mamá, ¿qué tal si barro y repaso el comedor, que está un poco sucio?” Me pareció una gran idea. Automáticamente mi hijo pequeño ha saltado y ha dicho: “Mamá, yo también quiero ayudar.” Y le propuse poner una lavadora. En eso que mi hija Cèlia también decidió que quería colaborar, y propuso limpiar la mesa y barrer.

¿Que no os creéis que mis hijos, por arte de magia, se ponen a limpiar la casa sin que les tenga que dar órdenes? 

¿Quieres saber más? ¿Cómo he conseguido que HOY pase esto?

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Desterrar los gritos

Este es un tema que nos preocupa a muchísimas madres: Cómo desterrar los gritos en casa.

En muchas ocasiones explico que vienen muchas mujeres a mis talleres o charlas, y me cuentan que la teoría la saben, pero llegadas determinadas situaciones acaban perdiendo los papeles. Acaba apareciendo el grito y estas situaciones nos sobrepasan.

Es importante en este sentido reconocer que el grito es el límite. El expresar “ya no puedo más”. La clave está en saber ver cómo hemos llegado hasta ese punto en que ya no damos más, para atajar el problema antes de llegar al tope del camino.

En el vídeo hablamos más sobre el tema:

 

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Lo que aprendí de accidente de mi hija

Hoy he hablado de la relación entre hermanos con las mujeres que están dentro de la formación Comunicación Eficaz.
Es un tema que toco muy de cerca, puesto que en casa hay tres criaturas, y dos de ellas, precisamente, no se llevan “muy bien”, que digamos.

Le he contado qué significa para mi el “amor de hermanos” y cómo dista de vivirlo como relación sin conflictos. Y para ello, les he explicado una situación traumática que vivió mi hija hace 3 años.

Por aquel entonces, Marçal y Cèlia ya se peleaban con bastante frecuencia, cosa que a mi me crispaba muchísimo. Pese a tener conocimientos y herramientas para mediar entre ellos, seguía arraigada en mi la idea de que esos conflictos podían ser sinónimo de no quererse. Esos problemas que surgían entre ellos eran signos de alarma para mí, eran señales que ponían en peligro el concepto de amor fraternal que consideraba (considero) importante.

Mi hija sufrió un accidente que nos hizo salir corriendo precipitadamente al hospital y que la tuvo con médicos y cuidados durante un mes. Fue una experiencia dura, os soy sincera. De hecho, todavía hoy, cuando la recuerdo, se me hace un nudo en el estómago.

Y fue a raíz de esta experiencia que me di cuenta de lo que realmente era importante y deseaba para la relación de mis dos hijos, esos que habitualmente se pelean y discuten.

Fue mi marido quién agarró a la niña corriendo y se fue al hospital. Estábamos fuera de casa los cinco y yo acompañe a mi hijo mayor a casa de mi cuñada para que se quedara con él e ir inmediatamente (con el peque, que era un bebé de 9 meses) a estar con mi hija.

Las palabras de Marçal antes de irme fueron para mí impactantes: “mamá, sé que me enfado con muchas cosas que hace Cèlia, pero no quiero que le pase nada malo, la quiero muchísimo. “

Aquel amor que yo ponía en duda cuando mis hijos se peleaban existía.

Durante el tiempo en el que mi hija estuvo convalesciente, tuvo que afrontar cuidados dolorosos, miedos y aceptar una nueva situación. ¿Sabéis quién la animó, cuidó y mimó?

Lo que hoy hemos visto en la clase es, precisamente, la importancia de permitir a nuestros hijos enfadarse, a mostrar desacuerdos y a verbalizar injusticias cuando se producen entre ellos. No por ello ponemos en peligro la relación de hermanos que queremos que tengan en un futuro. Nuestro trabajo, como personas adultas que educamos a esas criaturas, es el de darles herramientas que les permitan expresarse desde el respeto y la empatía.

Porque, en el fondo, cuando sean mayores, seguramente una de las cosas que más nos importará es que, en un momento de peligro, de problemas o de situación en la que necesiten a alguien, puedan contar con ella.