El poder de saber qué te remueve en un momento de conflicto

Empiezo el tema de hoy con una anécdota que ocurrió anoche en mi casa.

Solemos cenar pronto, para que después de la cena tengan los niños un ratito para jugar y desconectar. La razón principal de adelantarlo es que cenar y dormir son dos órdenes muy seguidas que suelen generar malestar, y nos funciona este modo de sobrellevarlas. 

Ayer parecía que todo iba bien, hasta que llegó el momento de ir a dormir, en el que mi hija se empezó a poner nerviosa. Mi hijo mayor se inventó un cuento precioso para relajarnos todos tumbados en cama, y lo estuvo explicando. El pequeño se quedó a dormir y mi hija comenzó a estar inquieta, a moverse para aquí, para allá, ahora me levanto, ahora me siento allí… Y yo comencé a ponerme muy nerviosa.

Y a esto viene el tema de hoy, a saber reconocer por qué unas acciones determinadas, en este caso de mi hija, nos crispan de esa manera y nos ponen nerviosas hasta llegar al extremo de enfadarnos e incluso gritar.

En el siguiente vídeo te cuento un poco más, adelante:

 

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