¿Y ahora qué hago para que dejes de llorar?

Tengo la lista hecha desde hace días. Al principio no sabía por dónde empezar, pero la gente me ha ido dando ideas y ahora ya sé lo que quiero que me regalen.

 

Por si no lo sabes, chiquitín, estoy haciendo la lista de cosas que necesito para cuando llegues a nuestras vidas.

El cochecito me lo va a regalar tu tía, ya verás qué pasada. El accesorio que lleva nos va a servir para cuando vayamos en coche. Y la hamaquita nos la regala tu tío. Le he pedido una que tiene unos muñequitos lindísimos, estoy segura que te encantarán y jugarás muchísimo con ellos. También he pedido un parque. Te lo llenaré con los juguetes que te vayan regalando, así estarás entretenido mientras mamá hace otras cosas.

Pero no todo está en la lista de regalos. Papá y mamá también hemos elegido cositas para ti. Hemos visto un móvil precioso con una música muy dulce y lo tenemos preparado en tu cuna. Con ese sonido te quedarás dormido enseguida, ya lo verás.

Lo tenemos todo, no te hará falta de nada. Estamos deseando conocerte y hemos preparado toda la casa para cuando llegues.

Y ya llegaste. El parto ha sido duro, muy duro, pero ya estás con nosotros y no me importa nada más. Eres lo más maravilloso que me ha ocurrido nunca. Ha sido un amor a primera vista. Te quiero y sé que te voy a querer toda la vida.

Pero estoy desesperada.

Lloras. Lloras muchísimo. Y no sé consolarte. Me siento impotente. Yo también lloro.Imagen_018

 

Daría lo que fuera por poder remediar tu pena.

¿Qué más necesitas?

¿Y ahora qué hago para que dejes de llorar?

La música de la cuna no parece gustarte. Tampoco en la hamaca te relajas. Parece que sólo mi pecho te calma. Ahí puedes estarte mucho tiempo, un tiempo que se me hace eterno. Pero ese tiempo pasa y te duermes, y ahora puedo dejarte en tu cuna, con la música tan bonita que tiene.

Pero en cuanto tocas las sábanas te vuelves a despertar. Y yo me desespero.

De nuevo el pecho es lo único que quieres.

 

Y vuelvo a sentarme en el sofá, al mismo tiempo que miro a mi alrededor y veo todas las cosas que todavía tengo por hacer.

 

Me estiro en la cama contigo, ya dormido. Estoy muy cansada, yo también me quedo dormida.

No entiendo qué hago mal. No entra en mis planes quedarme relegada a un sofá teniéndote en mis brazos todo el día porque sólo yo puedo calmarte con mis pechos.

La hamaca, el parque, el cochecito… están siendo trastos que no te sirven. En las dos semanas que llevamos conociéndonos he descubierto que sólo quieres estar en mis brazos, junto a mí. En mi pecho te duermes, y en él puedes descansar todo el tiempo que necesita tu pequeño cuerpecito.

IMG_1199

Pero yo no puedo, yo no quiero estarme en el sofá. Tiene que haber una solución.

Hay algo en mí que me dice que la maternidad no puede ser algo que exprima tanto, que anule y que no te deje avanzar. Algo me dice que tiene que haber alguna otra manera de hacer las cosas que nos haga sentir bien a ambos.

Decido empezar a buscar información en las redes sociales y encuentro otras mujeres que viven lo mismo que yo, y me siento acompañada. Esas mujeres hablan de cosas que para mi son desconocidas, pero son palabras que dan sentido a muchas de la emociones que me ha hecho despertar tu nacimiento: contacto piel con piel, dormir sin llorar, apego…

Y entonces descubro el porteo. 

Ahora vas pegado a mí. Junto a mi corazón. Y yo me siento libre al mismo tiempo. Salgo a comprar, organizo la casa, incluso paseo tranquilamente sin que te despiertes, sin molestarte.

Al mismo tiempo que voy reorganizando e integrándote en mi vida te doy lo que tú más necesitas: contacto. Para saber que existo, para sentirte protegido, necesitas tocarme, olerme, sentirme. Es así de simple, pero a la vez nos parece tan complicado. 

 

Siento no haberme dado cuenta antes. Pero ahora en el fular los dos hacemos y tenemos lo que necesitamos.

Laia Simón

La danza oriental, los ciclos, tu cuerpo

Taller vivencial: Dansa’t la teva feminitat

El próximo 13 de marzo, tenemos preparado un taller presencial muy especial para conectar con tu esencia, con tu cuerpo, para conocerte y escucharte mejor.

jo assajantg+

Dáte un espacio y un momento para sentir tu feminidad, sin tapujos, sin prejuicios sociales… podrás conectar con tu cuerpo y tu mente, reconocer tu ciclicidad, descubrir las fases del ciclo femenino y danzarlos con libertad.

Se trata de un taller en petit comité, en un espacio acogedor y tranquilo:

 solamente hay 10 plazas disponibles.

Facilitado por Roser Casellas (empoderamiento holístico) y Mònica Pons.

¡Únete!  

escríbenos a nunnutit@gmail.com y reservamos tu plaza

Nos vemos en Asociación Plenitud, Calafell poble (www.asociacionplenitud.com)

dansa't cartell ok

.

Estrategias de supervivencia: llegamos con el bebé a casa

Falta poco para que nazca tu bebé, tal vez un par o tres de meses, tal vez menos.

Empiezas a plantearte seriamente cómo organizar la casa para tener bajo control los aspectos logísticos: donde va a dormir, donde guardar su ropa, los pañales; tener la casa libre de trastos… Quizás te suene lo que te estoy explicando y pienses: todo eso ya lo he hecho. No sé por qué, pero ¡un día sentí unas ganas irreprimibles de ponerme a limpiar y ordenar todo! Algunas personas llaman a esa sensación “el síndrome del nido”.

 

Vamos a resumir en 4 aspectos lo que necesitas:

 

1. La maleta para el hospital:

Tu ginecólogo o tu matrona te darán una lista con las cosas básicas que debéis llevar, aunque lo que realmente necesitas es ropa, pañales, muchas ganas y un poco de calma, siempre va bien tener esa lista porque dependiendo del hospital, variará un poco.

 

2. El orden en tu casa:

Es cierto, cuando lleguéis a casa, es mejor que los proyectos que tuvierais pendientes ya esten hechos: tirar trastos del garaje, ordenar el trastero, montar el armario para las cosas del bebé… Tener la casa bajo control os dará tranquilidad.

 

3. Las comidas:

Puede ser que en los primeros días no tengáis ganas de cocinar, que tu pareja tenga que trabajar, o que se os pasen las horas volando. Organizar un menú para un par de semanas e ir congelando platos ya preparados, tener a mano tres o cuatro teléfonos donde poder llamar para que os traigan comida preparada (o saber que vuestra familia os preparará algunas de las comidas), también os será muy útil.

 

4. Este es solamente para las amantes de la organización:

Haz un horario con las cosas más básicas que quieras hacer por la mañana y por la noche pase lo que pase. Si alguien viene a verte y quiere ayudar (y si no, le puedes pedir tú la ayuda) siempre sabrá cómo hacerlo.

 

 

Y un día… ya está. Lo que últimamente parecía que no iba a llegar nunca sucedió:

tu bebé ha nacido.

 

 

2.logistica llegada a casa

 

 

En las horas de hospital habéis empezado a conoceros, pero el ambiente del hospital no es siempre lo calmado y tranquilo que quisiéramos; ahora por fin llegáis a casa: tu cama, tu sofá, tu espacio… ¡y ni una enfermera cerca para preguntar! ¿cómo era para limpiarle el ombliguito?, ¿está llorando y no sé qué hacer…?, ¿dónde están los pañales?

 

 

Tranquilos.

Todo lo que necesitáis ya lo lleváis encima, y el resto, lo tenéis cerca seguro.

 

 

Mis experiencias como madre me han dado muchas historias de ensayo-error, la mayoría con muchas risas al final del día, y también algunas lavadoras de más, así que voy a haceros una lista de 5 claves de la llegada a casa:

 

1. Subid a la nube por favor:

Esa sensación maravillosa de no-tiempo que se siente cuando tenéis en brazos al bebé, cuando se os duerme al lado, o en la teta, cuando lo observáis plácidamente dormido. Hacedla vuestra emoción habitual durante el día. Esa ensoñación con vuestro bebé facilitará mucho la creación del vínculo madre-bebé, porque tendréis ojos solamente y de verdad, para él/ella; y necesitáis de tiempo y calma para aprender a convivir juntos, para entender qué os está contando con sus expresiones, y a veces, su llanto.

 

2. Todo bien cerquita:

Ya sé que durante el embarazo se planea donde va a estar todo, y donde va a dormir quien… y está muy bien, pero lo bueno de esta vida es que podemos cambiar de opinión cuando queramos. Quizá esa cesta monísima que compraste para poner los pañales y una muda de recambio, no es práctica. Tal vez pusiste todo lo necesario para cambiarlo en su habitación, y ahora preferirías cambiarlo a tu lado en la cama, o en algún otro lugar de la casa: lo mejor es que tengas todo lo que necesites a menudo al alcance de la mano; y si quieres tenerlo por duplicado para evitar escaleras o un largo pasillo, pues adelante…

 

3. Dejar fluir la energía: escúchate.

Habrá quien te diga que no salgas con el bebé de casa porque hace mucho frío o mucho calor o mucho viento… y otros que te dirán que salgas mucho porque le tiene que dar el sol. ¿Cómo estás tu?, ¿te sientes con energía?, pues salid a dar un paseo y si el clima no acompaña, hay varias opciones que pueden hacer el paseo súper confortable a los dos. O por el contrario, ¿estás cansada?, pues túmbate a dormir cuando tu bebé duerma. En esto no hay reglas, claro que necesita salir, y seguro que saldréis a dar muchos paseos, pero si hoy no te apetece, y prefieres quedarte dormida mientras lo observas dormido, está perfecto también.

 

4. Mi pareja me mima:

Una pareja que te mime, te cuide, se tumbe contigo a embelesarse con el sueño de vuestro hijo/a, ponga lavadoras, limpie y cocine, ayuda un montón a estar tranquila, subir a la nube, tener todo cerca y fluir.

file0001104767429

 

5. El mundo puede esperar:

Ya sé que la familia (abuelas, abuelos, tíos, tías, etc..) tendrán unas ganas locas de ver al nuevo miembro de la familia, cogerlo, despertarlo, cambiarlo, bañarlo…, y quizá querrán venir a todas horas. Y a lo mejor tenéis muchas ganas de que estén en casa porque estáis pletóricas, pero tal vez no sea lo que deseéis ahora mismo. Si lo que queréis es tener un par de días en el hospital sin visitas, si lo que queréis es que os llamen antes de venir, y que cuando vengan sean silenciosos, y si traen algo de comida o les apetece tender la lavadora o barrer un poco .., nunca tendréis mejor momento para plantearlo que en cuánto lo sepáis. Si lo decidís antes del parto, habladlo con ellos. Y si creéis que os gustará tenerlos en casa, y luego os ponéis de los nervios al oir el timbre, contádselo entonces. Lo entenderán.

 

 

Éstas son mis 5 claves… ¿Qué te han parecido? ¿Añadirías alguna clave más? ¡Cuenta, cuenta..!

 

Por cierto, si te ha gustado el post, por favor, compártelo 🙂

 

Mònica Pons

Descubriendo el placer de aprender a comer

El pasado 6 de febrero estuvimos en Sant Sadurní d’Anoia , dando una charla relacionada con la alimentación, gracias al grupo de crianza Cu-cut, que confió en nosotras y al que estamos muy agradecidas.

 

foto web

 

Aunque el tema principal de la charla giró alrededor de la alimentación, estuvimos tratando también muchos otros aspectos de la educación de nuestros hijos. El respeto, la autoestima, la confianza en si mismos de nuestros hijos, la confianza como padres, la influencia de la publicidad… son elementos que podemos encontrar en la mayoría de los aspectos educacionales que nos planteamos en nuestro día a día como padres y madres.  Incluso me atrevería a decir también sobre nosotros mismos.

El caso es que, más allá de cuestiones nutritivas, que también son muy importantes, enseñar a comer es una oportunidad más que se nos brinda a los padres para tratar a nuestros hijos de educar desde el respeto. Y eso implica, a la vez, tener claros cuáles son nuestros principios, nuestros límites, qué aspectos considermos importantes y qué no.

Si os interesa analizar la alimentación des de este punto de vista quizás no dejéis de seguirnos. En breve tenemos planificado un curso enfocado a facilitar los recursos necesarios para redescubrir el placer de aprender a comer desde el respeto.

 

 

Vivir el parto, o sobre cómo tu cuerpo y tu bebé eligen por ti

Recuerdo vívidamente las horas que pasé durante mis embarazos imaginando el momento exacto en que mi bebé salía por mi vagina.

 

En cómo estaría: furiosa, dolorida, empoderada, insegura, feliz…. Decidía que estaría feliz, cansada y poderosa.

 

En cómo sería el momento exacto de conocer el rostro de mi hija… Sería maravilloso y extraño a la vez, sería un momento en el que sólo cabríamos mi bebé y yo: el resto del mundo en off.

 

Incluso me visualizaba, en mi primer embarazo, paseando tranquilamente por los caminos entre viñedos y almendros que hay alrededor de mi pueblo. Respirando en las contracciones, serena, confiando en mí, contenta, esperando a que mi pareja volviera del trabajo nervioso, para acompañarme en el paseo hasta que decidiera acudir al hospital.

 

Mi primera hija, aunque yo se lo pedí muchas veces (creo que hasta en sueños), decidió esperar mucho para nacer. Yo estaba algo intranquila, porque no quería que me provocaran el parto, claro. Y aunque quería que pasara cuando decidiera suceder… ¡deseaba que pasara ya!

 

Tenía las piernas hinchadas, la barriga me pesaba horrores y estaba harta de andar…

 

A ratos me asaltaban las dudas: ¿irá todo bien?, ¿seré capaz?, ¿tendrán que hacer cesárea?

 

Finalmente, rompí aguas en casa, mientras cenaba viendo la tele.

 

Llegamos sin prisas, después de cenar y asearme, al hospital al que había elegido ir a parir.

 

Las horas pasaron como si el tiempo no existiera. Algunas fueron muy tranquilas, otras muy inseguras.

 

Y, sin tener en cuenta algunos detalles, me sentí cansada, feliz, agradecida y poderosa.

Y sí, el mundo desapareció al mirarnos por primera vez, mi hija Laia y yo.

 

pregnant allargat

 

Mi segunda hija no pudo decidir. Hubo un error médico, un detalle absurdo en mi primer postparto, del que nadie se dio cuenta hasta la semana 35 de mi segundo embarazo. Un detalle que precipitó el parto a la semana 37+0, después de días de pruebas e incertezas.

 

No podía ser.

 

No había hablado suficiente con mi bebé. No me había despedido de mi niña ni le había contado que su hermana ya llegaba y no nos iba a ver en muchas horas. No podía dejar de llorar, desesperada, sin poder encontrar la calma ni la tranquilidad ni el poder que necesitaba. Miraba a mi pareja, que intentaba consolarme sin saber como..

 

Nos fuimos al hospital de referencia, nos esperaban. Era muy distinto del lugar donde nació Laia.

 

De pronto, me vi diciendo al equipo médico que quería la mínima medicalización y que no quería oxitocina sintética. Sabía que teníamos unas horas.

De pronto, me vi hablándole a mi bebé, explicándole que lo sentía mucho pero tenía que nacer ya.

De pronto me vi sacando fuerzas de lo más profundo de mis entrañas mientras cantaba para mís adentros que todo iría bien.

Y, aunque preocupada, mi hija nació y volví a sentirme cansada, feliz, agradecida y esta vez, enormemente poderosa.

 

Y el mundo volvió a desaparecer al mirarnos por primera vez, mi hija Selma y yo.

 

En mi primer parto, todo era dulce, inocente, nuevo y desconocido.

Mi segundo parto estuvo teñido de incertidumbre.

 

Algunas cosas habían mejorado en mí para poder tomar decisiones. Conocía los protocolos de algunos hospitales, sabía que tenía derecho a que me explicaran lo que querían hacerme y a decidir si lo aceptaba o no. Sabía más que nunca que quería ser parte activa de mi propio parto, sabía que quería acompañar a mi hija en su nacimiento.

 

El conocimiento me dió confianza en un momento muy difícil. Y me hizo sentir las contracciones de una forma distinta, me dejó chillar cuando quise, bailar cuando lo sentí, me ayudó a dejar que el trabajo de parto fluyera, me empoderó.

 

Conocer mi cuerpo, el proceso del parto, mis derechos y los derechos de mi bebé me hizo sentir y vivir intensamente y con equilibrio, aquella vivencia.

 

Por supuesto que todo puede cambiar en un segundo, desde luego que dar a luz es un proceso fisiológico que empieza cuando tu bebé decide que está listo para nacer, claro que no puedes controlar todo… Pero el saber permite que encuentres la confianza y el equilibrio necesarios para vivir tu parto intensamente y con claridad, poderosa y serena. Para que puedas decidir durante el embarazo qué quieres en tu parto, cómo quieres que tu pareja, o la persona que te acompañe, te ayude.

 

Conocer la gran cantidad de opciones y qué conlleva cada una, te da una serenidad y una confianza maravillosas, te permite vivir plenamente esos momentos cruciales en tu vida, y recordarlos con mucho amor.

 

Mònica Pons

 

A la compra del alimento infantil saludable

Ha habido dos momentos en mi vida en los que me ha preocupado mucho la alimentación.
La primera etapa coincidió con mi adolescencia. . En esa época mi aspecto físico tenía un papel muy importante en mi vida y la alimentación iba íntimamente relacionada. Recuerdo seleccionar cuidadosamente los alimentos que comía y cuidaba mucho las cantidades que realmente necesitaba mi cuerpo.

2015-02-06 Enric menjant 005
La segunda etapa, la que me ocupa actualmente, es la de madre.

 

Creo que podemos afirmar que la alimentación es unos de los aspectos que más nos preocupa de nuestros hijos. La mayoría de las personas tenemos claro que debemos consumir productos saludables y es precisamente eso lo que pretendemos que hagan nuestros hijos e hijas.
Queremos lo mejor para ellos y no dudamos en proporcionárselo dentro de la medida que nos sea posible.

 

Pero, ¿sabemos qué es un producto saludable?

 

Nunnutit
https://es.wikipedia.org/wiki/Alimento_saludable

 

En general, la mayoría de las personas, dedicamos poco tiempo a analizar los productos que consumimos, ya sean procesados o no. Nuestra vida laboral y familiar no nos lo pone precisamente fácil.

Analizar las etiquetas de los productos que consumimos es un trabajo que, si lo hiciéramos a consciencia, seguramente nos ocuparía todo un día la compra de tan sólo una semana. Y quizás más y todo.

Las prisas hacen, además, que dediquemos poco tiempo a preparar comida. Al mismo tiempo, queremos y estamos concienciados que la alimentación es uno de los aspectos más importantes en nuestras vidas. Una buena alimentación es la vía que va a permitir a nuestro organismo funcionar de la mejor manera que le es posible. Necesita unos nutrientes y unas calorías concretas, que variarán en función de la edad y de la actividad física que se realice, entre otros aspectos.
La suma del poco tiempo que disponemos y la voluntad de querer alimentarnos correctamente hace que si se nos presenta un producto que promete cubrir las necesidades nutritivas de nuestro cuerpo, nos planteemos usarlo.

La compra de ese producto nos facilita la logística y nos deja, al mismo tiempo, la sensación de tranquilidad al convencernos de que nuestra alimentación está siendo “correcta”: lo compro, lo consumo y doy por hecho que es sano.

 

Y ése es el gancho del bombardeo de la publicidad que recibimos a diario. 

 

Hay muchas páginas webs que se han dedicado a analizar las etiquetas de productos alimenticios y estoy segura que en ellas encontraréis información mucho más detallada de la que os proporcionaré yo. Entre muchas otras, está la página imujer, donde hacen un análisis interesante de la información engañosa que ofrecen los productos dirigidos a mujeres.

Respecto a estos productos, la reflexión que me gustaría hacer, hace referencia a los objetivos que tiene la industria alimenticia.

Si nos centramos en los productos que van dirigidos al público infantil, podemos encontrarnos con mensajes en los envases como:

  • Sin gluten
  • Sin azúcar añadido
  • Bajo en sal
  • Rico en vitamina X
  • Rico en calcio

O incluso palabras que asociamos alimentación saludable:

  • Ecológico
  • Natural
  • Sin conservantes
  • Sin colorantes
  • Sin azúcares añadidos

 

Y un largo eccétera que os animo a investigar la próxima vez que hagáis la compra.

El tema podría quedar ahí y no veríamos el problema real que esos mensajes esconden muchas veces.

Bajo el manto de la combinación de las palabras que acabamos de nombrar se esconde una etiqueta que nos muestra la realidad del producto que contiene dentro.

Sí, esa etiqueta pequeña en un rincón del envase que la mayoría de veces pasa desapercibida al consumidor.

 

Pero hay un elemento que aparece en algunos de los productos que compramos que, además de usar recursos como los que acabamos de comentar, se apoyan en el sector sanitario.

 

dinosaurios

 

Y con esa simple pero demoledora etiqueta, consiguen que, si existía alguna pequeña duda de que el producto no fuera saludable, desaparezca del todo. Porque, si lo dice el pediatra, no puede ser malo, ¿no?

 

Y si después de leer este post quieres compartir tu opinión, no dudes en dejar un comentario. Seguro que tu experienia puede aportar mucho a nuestros lectores.

 

Laia Simón

 

 

 

 

 

PROMOCIÓN NAVIDAD NÚNNUTIT

Este año te proponemos un acompañamiento integral

 ¡con regalo incluido!

cartell4.tu promo nadal

Empieza diciembre, empieza el frío (por fin), aparece de nuevo el ambiente navideño: el olor a chimenea, las luces.. yo ya empiezo a imaginarme las comidas deliciosas con mi familia, las tardes juntos… y claro, los regalos para las personas a las que quiero.

¡Y un regalito para mí..!

 

¿Qué tal van los preparativos para Navidad?

¿Pasas mucho tiempo pensando en el regalo ideal para alguien a quien queréis mucho?

 

A mí me sucede a menudo, sobretodo, cuando decido qué regalar a alguien especial.

 

Por eso, Laia y yo, queremos ofreceros en nuestra primera Navidad Núnnutit, un Pack de Acompañamiento para haceros a vosotras misma, o para sorprender a quien queráis, que incluye:

2 sesiones conmigo (entre 2 y 3h)

1 sesión con Laia (1h o 1:30h)

un 50% de descuento en el taller que

elijas en 2016

1 bandolera Hoppediz (valorada en 56,40€)

 

Se trata de un acompañamiento integral. Adquiriendo nuestra promoción, tendrás:

-2 sesiones con Mònica (yo misma), en las que te ayudo a encontrar tu camino, escucho tus dudas, te explico distintas opciones o herramientas que puedan resolver los conflictos o dudas que tengas, sobre cualquier tema relacionado con la maternidad, el embarazo, el parto y el posparto. Podemos vernos virtualmente por skype, hangout o plataforma similar. Y  si estamos cerca geográficamente, también podemos vernos en persona.

-1 sesión con Laia, para que resuelva tus dudas sobre crianza o portabebés: si no sabes cuál es el portabebés adecuado para tu bebé y para ti, cómo portear respetando el cuerpo de tu hij@ y el tuyo, o tienes cualquier otra duda respecto al porteo, Laia te asesorará para que puedas decidir informada. También virtualmente, excepto en el caso de proximidad geográfica

 

Las dos os ayudaremos a encontrar vuestro propio camino en en la pa-maternidad.

Lo más importante es que decidáis con toda la información a vuestro alcance,

desde vuestro instinto, desde el corazón, sin miedo, de forma consciente…

y encontraréis vuestra fórmula exclusiva, la que os sirva y os haga sentir madres y padres coherentes con vuestros sentimientos y necesidades. 

¿Os ayudamos?

Esta es una oportunidad maravillosa.

Además, podréis escoger,  con un 50% de descuento, el taller o charla que os apetezca en el 2016.

 

Y por si todo esto os pareciera poco y para poner en práctica muchas de las cosas de las que hablaremos, una bandolera Hoppediz modelo Paris o Kairo pone la guinda a este regalo de acompañamiento.

¿Ya sabes a quién puedes regalar acompañamiento?

No te preocupes por el precio, porque también es especial

150€  

incona list

¡Atrévete con nuestro pack de Navidad !

 

La promoción termina el 15 de diciembre y está sujeta a fin de existencias, así que ¡¡no te despistes!!

 

Más allá de la leche. Alimentación complementaria autoregulada

Pasados los 6 primeros meses de alimentación de nuestro bebé en el que la leche es su alimento, se nos abre todo un mundo: empezar la alimentación complementaria. En ese momento seguramente el pediatra o la enfermera que lleva el control de nuestro bebé nos da unas indicaciones de los alimentos y cantidades que debe comer nuestro hijo o hija. Ese patrón suele ser el mismo para todos los bebés que son atendidos por ese profesional, de lo que se deduce que todos los niños deberían comer lo mismo a la misma edad, guste o no guste, 2014-07-23 Enric menjant fruita 002estén preparados o no. Si nuestro bebé es de los que abre la boca y se traga lo que le echen, sí, de esos que llaman “buenos comedores”, seguramente no nos plantearemos ni cuestionaremos nada. Tendremos la suerte, o no, de que nuestro bebé cumple las expectativas de un papel con indicaciones generales que nos han dado en el centro de salud al que acudimos. Pero si nuestro bebé es de aquellos etiquetados como “mal comedor”, ¿qué ocurre?

Normalmente, cuando un bebé no come lo que nos han indicado tendemos a pensar que el problema lo tiene nuestro hijo. A partir de ahí, pueden suceder varias cosas: preocupación, incluso angustia, por parte de los padres por la correcta alimentación de su bebé, engaños y distracciones para conseguir que se coma lo que creemos que debe comer, y, en el peor de los casos, castigos y chantajes que no van a hacer, seguramente, que la comida se convierta en un momento de disfrute y placer.

BLW

Llegados a este punto me gustaría hacer una breve reflexión.

Mirando a las personas de nuestro entorno que consideramos que llevan una buena alimentación, ¿tienen todas los mismos gustos? ¿Comen todas lo mismo y en la misma cantidad?  ¿Tener gustos y apetitos diferentes las convierte en personas mal alimentadas? ¿Y si nos dieran a todos un mismo patrón de alimentación, con cantidades y alimentos concretos? ¿Nos serviría a todos por igual? ¿Por qué lo hacemos entonces con los bebés?

Seguramente ahora te estarás formulando más preguntas e incluso te estarás diciendo “sí, pero hay que comer de este o de aquel alimento para tener una dieta sana y equilibrada, ¿qué pasa con los niños que no quieren comer?”

Aprender a comer sano implica varios factores. Para mí, el primero sería ser un buen ejemplo y el segundo el respeto por dicho proceso.

Te animo a participar en la charla on line “Más allá de la leche. Alimentación complementaria autoregulada.” Hablaremos de cómo enseñar a comer desde el respeto, velando por conseguir una correcta alimentación de nuestros hijos.

Suscríbete a nuestra newsletter para apuntarte a nuestro taller y recibirás un imprimible con los puntos más importantes de la alimentación complementaria autoregulada.

Cartell BLW