¿Realmente existe una educación sin gritos?

Cuando tienes delante un conflicto con tu hije, probablemente te resulte más fácil que acceda a lo que tú le pides para que el problema llegue a su fin.

Porque cuando dice «no», después de haber intentado convencerle por todos los medios, te invade la sensación de indefensión. Ya no te quedan armas para combatir ese «no» que no sean la imposición, el «porque yo lo digo».

Lo entiendo, es frustrante explicarle mil veces a tu hije que tenéis que iros del parque porque si no no tienes tiempo de hacer la cena y que tu hije no salga del «no me quiero ir».

Que tu hije no esté de acuerdo con lo que le explicas te deja con una mano delante y otra detrás. ¿Qué otra forma tienes de conseguir hacer lo que necesitas?  O bien cedes o bien saltan los demonios, ¿te suena?

¿Existe otra forma de actuar? Sí, existe.

Se trata de saber conectar con las necesidades de tu hije sin miedo. Enviarle un mensaje eficaz, que le haga sentir tu empatía, tu comprensión. 

Este primer paso es que el con frecuencia olvidamos pues lo que hacemos es intentar razonar.

Te propongo aprender a comunicarte con tu hije de manera que sea más fácil que te escuche y llegar a acuerdos.

Pero no solo eso. Te invito a conocerte mejor a ti misma, a saber qué sientes y qué te ocurre internamente que te impide actuar con calma y respeto.

¿Te gustaría aprender?

Deja un comentario y cuéntame cuál es tu mayor dificultad ahora mismo en la educación de tu hije.

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