Ni quiere que esté, ni quiere que me vaya.

Recuerdo a mi hija sentada en el suelo del baño gritando desesperadamente por algo que, ahora mismo, no recuerdo.  No era la primera vez. Tampoco fue la última. Pero sí tengo grabado a fuego mi sensación de impotencia al ver que, hiciera lo que hiciera, mi forma de actuar agravaba siempre la situación.  Y esRead more