La clave de porqué me dicen que soy buena escuchando

¿Sabes cuál ha sido el mayor aprendizaje que he hecho desde que trabajo con madres?

Hace unos años me formé en Asesoras Continuum de la mano de Nohemí Hervada. Fue una formación que realmente me cambió la vida. No solo aprendí contenidos de alto valora que me ayudaron a dirigir mi desarrollo profesional. También conecté con algo que me había acompañado toda mi vida y en esa formación cobró un sentido para mi maravilloso.

En muchas ocasiones me han dicho que tengo un don para escuchar a la gente y hacer que ésta se sienta comprendida a mi lado. Es algo a lo que nunca di importancia porque no veía que yo hiciera nada de especial. Sin embargo, hoy en día, comprendo perfectamente qué me ha caracterizado durante este tiempo y qué es lo que ahora tanto valora la gente en mí cuando acompaño en su crecimiento personal. Y lo comprendí cuando hice la formación que antes te he nombrado porque fue uno de los pilares de todos los conocimientos que ahí adquirí: saber acompañar desde el respeto y sin juzgar a las personas.

Y es que esto ha sido una característica en mí desde siempre. Es ese sexto sentido que me hacía rehusar mis juicios cuestionándome en todo momento cuando alguien me confesaba algo con la misma pregunta: ¿qué sabré yo de todo lo que está viviendo y sintiendo esta persona?

Cuando una persona llega a ti y te cuenta algo que le preocupa y que vive con angustia viene buscando una solución. Sin embargo, uno de los errores más frecuentes que se cometen cuando acompañamos es precisamente ese: limitarnos a dar la solución a un problema.

Seguramente ahora te estarás preguntando: pero si viene en busca de una solución y se la das, ¿dónde está el problema?

En mi opinión, acompañar no es sinónimo de dar soluciones exclusivamente. De hecho, cuando esto ocurre creamos una relación con la persona a la que acompañamos en la que sin nuestras respuestas la otra persona sigue sintiendo que no es capaz de llevar la solución por ella misma. Y esto, para mí, es un grabe error.

Acompañar es andar al lado de una persona que quiere hacerlo sola. Y para ello, saber comunicarte con esa persona empieza por comprender qué está viviendo, cómo se está sintiendo y cuáles son sus necesidades reales en un momento determinado. A partir de ahí, un acompañamiento es eficaz cuando realizamos preguntas y conseguimos que esa misma persona sea capaz de encontrar la solución que desea. De esta forma, esa persona adquiere confianza y seguridad en sí misma, que al fin y al cabo es uno de los elementos clave para andar por el camino que ha escogido.
Como formadora de Comunicación Eficaz de madres que han acudido a mí en búsqueda de soluciones me siento feliz viendo que éstas mismas mujeres avanzan día a día partiendo del autoconocimiento y de un trabajo que sólo ellas pueden realizar.

Y ese es el mismo objetivo que persigo en la nueva modalidad de la formación Comunicación Eficaz. Una versión que no solo te va a permitir crecer a nivel personal mejorando la comunicación con tu hijo o hija y las personas de tu entorno si no que, además, te va a permitir poder realizar también este acompañamiento con otras mujeres desarrollando tu propio proyecto personal.

Te dejo este vídeo en el que reflexiono sobre cómo acompañar a otras mujeres con el objetivo de que, precisamente, no nos necesiten. Espero que te guste.

Laia

Si estás interesada en realizar una sesión de descubrimiento gratuita de 20’ del programa Comunicación Eficaz pincha en el siguiente enlace

Niños con baja autoestima. Detéctalos a tiempo

Dicen los expertos que la autoestima del niño será decisiva para disfrutar de una vida plena cuando se es adulto. Es cierto que siempre estaremos a tiempo de sanar nuestras heridas emocionales de la infancia. Sin embargo, la autoestima será una herramienta fundamental para que nuestros hijos crezcan sin privarse de realizar todo aquello que realmente desean y hasta de reivindicar sus derechos ante los demás.

Cuando la autoestima no se construye satisfactoriamente desde la infancia, la persona necesitará terapias para superar sus inseguridades. En algunos casos, la baja autoestima puede afectar gravemente a los alumnos provocándoles incluso una depresión en situaciones extremas. Por eso, es tan importante dar ayuda desde los centros escolares, ofreciendo acompañamiento familiar y profesional en todo momento.

¿Cómo puedes saber si tu hijo tiene una autoestima baja?

Tendremos que estar atentos a estas señales:

Es un niño retraído y que tiene pocas habilidades sociales. Por lo común, veremos que el niño no se relaciona con otros niños, que no juega y es solitario. Especial atención a la hora del recreo o de jugar en el parque, momentos en los cuales el niño no irá a jugar con los demás amigos, sino que preferirá quedarse solo.

Es poco constante. La inseguridad le lleva a pensar que no es capaz de hacer las cosas y rechaza ni siquiera intentarlo. Una frase muy habitual en un niño con poca autoestima es: “yo no puedo”.

Es muy dependiente. Un niño con problemas de autoestima pedirá que sus padres u otros adultos se lo hagan todo, como si fuera un niño pequeño, aunque ya no lo sea tanto.

El niño inseguro tiene miedos y evita dar su opinión para no enfrentarse al juicio o desaprobación de los demás.

Las personas con baja autoestima son muy perfeccionistas. No aceptan sus propios errores y se sienten torpes.

No tiene sentido del humor, se toma las bromas como ofensas y se siente mal con ellas.

Son niños pesimistas que lo ven todo del lado negativo.

Muchas veces, los niños con baja autoestima esconden sus inseguridades tratando de humillar a los demás.

Qué hacer si detectamos una posible baja autoestima

Al igual que los padres, los profesores ejercen un papel fundamental en la construcción de la autoestima de los niños. Por eso, si detectamos que un menor sufre de baja autoestima tendremos que trabajar con él.

La primera línea de actuación será identificar el talento que tiene el niño y potenciarlo. La pintura, el dibujo, la escritura o el deporte. Cada niño tiene un talento particular.

Si un niño tiene problemas con una asignatura, tendremos que buscar soluciones, como por ejemplo, reforzar con clases particulares. Nunca desmotivar al pequeño o llamarle torpe ni regañarle por ello.

Los profesores tenemos la obligación de educar en igualdad y evitar que otros niños ridiculicen o hagan acoso a sus compañeros.

Además, en el aula hay que fomentar que los niños pregunten sus dudas y curiosidades. De esta manera, no se quedarán con dudas que les impidan comprender los conceptos y se sentirán más integrados.

Agredir o huir por sistema, ¿es una buena opción?

Enfrentarte a que tu hijo de 9 años esté viviendo un trato agresivo en la escuela es una de las experiencias que nos gustaría evitar a toda costa.

En el fondo, queremos que tengan herramientas para que pueda enfrentarse a esos niños que insultan, empujan, ridiculizan…

¿Y es posible que tenga esas herramientas? Y si es que sí, ¿cuáles crees que deberían ser?

¿Responder con otro empujón? ¿Devolver los insultos con más fuerza? Si son esas las reacciones que esperamos que tengan “para defenderse”, ¿dónde queda el respeto?

Quizás entonces pensemos que lo mejor es apartarse e ignorar.
Puede ser una opción en un momento dado de peligro. Pero si estas situaciones son reiteradas, ¿por qué debe ser la víctima la que no pueda moverse o relacionarse con libertad y es ella la que deba apartarse? ¿Eso es justo?

Ser agresivo o alejarnos como sistema no parece que sean las opciones que más nos convenzan como forma habitual de resolver una situación de agresión entre niños.

¿Entonces qué nos queda? Pues en mi opinión es la confianza.

NO la confianza en que nuestros hijos aprendan a resolver por sí solos estos problemas, ni muchísimo menos. Si no la confianza que deben tener en que hay una persona adulta con las herramientas necesarias para mediar en ese conflicto de forma respetuosa y que puedan recurrir a ella sin miedo a ser tachados de chivatos, “débiles” o quejicas.

Una persona adulta que pueda empatizar con el niño agredido, defendiendo sus derechos a ser respetado y a ayudarlo a dejar claras cuáles son sus necesidades.

Una persona que sepa acompañar al niño que agrede, conectando con lo que necesita en ese momento y que le ayude a traducir en palabras esa agresividad para sentirse comprendido.

Una persona adulta que tenga la capacidad de fomentar esa relación de respeto siendo un modelo.

¿Tenemos las personas adultas que trabajamos con niños estas herramientas?

Mucho me temo que hay trabajo por hacer. ¿Quién se atreve a salir de lo que se ha hecho siempre y ser valiente para empezar a cambiar las cosas?

¡No quiero ir al cole!

Nuestros hijos pasan muchas horas en un centro escolar, y el hecho de que no quieran ir puede llegar a suponer un remolino de sentimientos, preocupaciones y alguna que otra discusión. 

Hoy, en el espacio “El baúl de los recursos” del grupo de Facebook, he estado hablando de estas situaciones y de cómo podemos comprenderlas y abordarlas desde el respeto. 

Descubre cómo puedes acompañar a tu hijo desde el respeto y la empatía en situaciones en las que le invaden sentimientos y emociones como la frustración, el miedo, el enfado…

Cómo acompañar la ira de nuestros hijos

Hoy en el grupo, hemos hablado de cómo abordar la ira de nuestros hijos. 

En este espacio hemos abordado este tema desde la perspectiva de diferenciar emociones y sentimientos. También hemos visto cuáles son los pasos más importantes para actuar ante estas situaciones.

Si quieres comprender los motivos por los que tu hijo no te hace caso y tener herramientas para resolverlo.

Si estás cansada de pelear cada vez que pides algo en casa.

Si deseas que tu hijo te escuche cuando le explicas o pides algo.

5 Claves para sentirte genial durante el posparto

Sabías que tu estado de ánimo es muy importante para el desarrollo de tu bebé?

Un bebé es un ser que nace con la necesidad de ser cuidado. Ya desde el nacimiento, y a lo largo de su vida, irá desarrollando una serie de mecanismos cada vez más complejos que le van a permitir establecer relaciones con las personas de su entorno para intentar asegurarse su bienestar.

El primer vínculo que establece, el principal, es contigo. Es tu voz, tus movimientos, tu respiración, el latido de tu corazón, lo que ya conoce al nacer, pues ha vivido en ti durante varios meses. Y tu olor, no olvidemos el olfato, el sentido más desarrollado que tiene al salir. Son sus sentidos los que van a captar todas las señales que emitas para poder interpretar, a su nivel, qué pasa a su alrededor.

Y, ¿por qué te cuento todo esto si quería hablarte de tu estado de ánimo? ¿No te había dicho que iba a darte 5 motivos para dedicarte tiempo a ti?

Como ya te he contado al principio, dedicar tiempo a cosas que te hagan sentir bien, aunque sean unos minutos al día, va a ser muy beneficioso para tu bebé. Está preparado para captar todo lo que tu lenguaje verbal y, sobretodo, tu lenguaje no verbal, está emitiendo cuando estás con él. Si tú te sientes bien, podrás dedicarte a tu hij@ más tranquila, relajada y feliz.

Así pues, aquí tienes 5 puntos importantes que te van a permitir sentirte bien contigo misma:

1

El primer motivo por el que debes mimarte ya lo hemos nombrado: tu estado de ánimo influye en el desarrolo de tu bebé. 

Tu estado real (no el que decimos a veces y no es exactamente lo que sentimos) le proporciona información a las personas que te rodean, incluido a tu bebé. Captan cómo te sientes verdaderamente, aunque no lo expreses verbalmente. Además, la mayoría de bebés son mucho más sensibles que los adultos a todas estas señales, puesto que tienen los sentidos pendientes de todo lo que ocurre a su alrededor. Por e sdeo es tan importante, no sólo tener en cuenta el cuidado de nuestro bebé, sino también el de nosotras mismas, que vamos a ser la figura principal que lo va a atender.

2

Evita que te etiqueten o, sobretodo, “autoetiquetarte” como SUPERWOMAN. Eres una mujer que puede con muchos frentes a la vez, de eso estoy segura, pero después de parir, hay muchas cosas que cambian, tus prioridades también.

Intentar hacer todo lo que hacías antes de tener el bebé sólo te puede llevar a sentirte impotente de ver que no llegas a todo. Date tiempo. Poco a poco irás situándote, conocerás mejor a tu bebé y eso te permitirá adaptar tu día a día al nuevo miembro de la familia. 

Rodearte de personas que puedan ayudarte en las tareas domésticas o de tu emprendimiento. Buscar que sean de confianza  y con suficiente tiempo para que puedas delegar en ellas todo lo que sea posible te facilitarà estar más relajada durante las primeras semanas después del parto.

3

Concédete el placer de no hacer nada durante un rato al día. Dedícate a saborear cada minuto, cada hora que estás con tu bebé. Mirarlo, acariciarlo, darle un masaje, cantarle canciones, sonreírle… son acciones sencillas que te van a permitir pasar un momento relajado con tu bebé al mismo tiempo que fortaleces el vínculo que estás creando con él.

O simplemente descansa estando con tu hij@.

Quizás ya hayas escuchado el consejo de “Duerme cuando lo haga tu bebé”. Pues síguelo. El sueño del bebé durante los primeros meses puede ser muy irregular, así que hay que aprovechar cualquier oportunidad para descansar y reponer energía.

4

Quizás ya te han advertido, pero seguramente vas a pasar a un segundo plano para muchas personas. A partir de ahora, es posible que lo primero que te pregunten sea: ¿qué tal está el bebé? ¿cómo duerme? ¿come? ¿llora mucho? Y un sinfín de preguntas dirigidas a la estrella de la casa.

De un día para para otro dejan de preguntarte cómo te encuentras y pasas a ser casi, casi, invisible. He de reconocer que eso puede llegar a molestar mucho. ¡Que lo has parido tú!

La mayoría de personas lo hacen sin darse cuenta. Un bebé despierta en los humanos mucho interés, pero asegúrate que esas preguntas también te las hace alguien a ti. Y la primera persona que lo debe hacer eres tú misma: ¿qué tal me siento? ¿duermo y como bien? ¿me siento feliz o deprimida?

Conocer tus emociones y tu estado de ánimo te van a permitir pensar en qué debes hacer o a quién pedir ayuda si no te sientes bien o necesitas cualquier cosa.

5

Y por último, y lo más importante: no te dejes para el final de la lista. Busca actividades, pequeños detalles o acciones, cosas que te gusten y que puedas hacer en tu nueva situación, que te hagan sentir mimada y querida (sobre todo por ti misma) y anótalas.

Pero no guardes esa nota en un rincón de tu subconsciente. Busca un lugar de la casa que veas varias veces al día y cuélgate un cartel, una hoja, post-it… lo que sea, algo que te recuerde constantemente que tú eres muy importante. Porque el cómo te sientes y vives tu maternidad, también es importante para tu bebé.

Y si quieres saber más sobre cómo cuidarte durante el posparto, te invito a que conozcas nuestro programa “Maternidad y conciliación”. Pincha en el siguiente enlace y descubre el programa entero y todo lo que podemos ofrecerte para que puedas disfrutar de una maternidad feliz desde la información y la organización de una mujer emprendedora que ha decidido ser también madre.

MATERNIDAD Y CONCILIACIÓN

 


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