Una trampa que te impide encontrar tiempo para ti

En mi círculo de amistades y conocidos hay muchas personas que tienen hijos.  Cada una de ellas ha decidido organizar de un modo u otro su vida personal, social y familiar. A qué dedicas tu tiempo o cómo te organizas suele ser un tema recurrente en los encuentros con estas personas. Ir al gimnasio, quedar para tomar el café con las amigas, salir juntas a pasear, ir a clases de inglés o tomar clases de guitarra… ¿Pero sabéis cuál es la frase que más he usado desde que soy madre cuando hablaba de este tema?

“Yo no tengo tiempo de nada”

Y es verdad, durante algunos meses, cuando mis hijos han sido muy pequeños y me han necesitado, el tiempo disponible para mí ha sido más bien escaso, por no decir prácticamente nulo. Pero ahora que lo veo con perspectiva, incluso en aquellos momentos, podría haber encontrado un hueco para hacer algo sólo para mi bienestar, aunque en esos momentos lo veía imposible. Es más, cuanto más insistían las personas de mi entorno que debía cuidarme y hacer algo que no fuera estar con mis hijos, más molesta me sentía y más difícil lo veía.

Yo no tengo tiempo de nada, ¿de verdad?

No había cosa que más me irritara que me dijeran que “tenía que hacer algo sin mis hijos”. Era como si me estuvieran pidiendo que dejara de lado una de las responsabilidades más grandes y más importantes de mi vida: atender a mis pequeños. La sola idea de delegar alguna de las responsabilidades que yo consideraba que eran mías, hacía que me cerrara a cualquier propuesta de ocio o bienestar para mí.

¿Pero por qué?

Pues en mi caso era muy sencillo. Yo no quería renunciar a estar con mis hijos. Yo no deseaba hacer nada que pudiera implicar no darles el pecho, calmar su llanto o dormirlos en mis brazos. Sabía que era algo que yo quería hacer, que me necesitaban, que el tiempo pasaba volando y quería aprovechar cada minuto con ellos. Pero eso también empezó a hacerme sentir mal.

Cuando ves que la mayoría de personas que están a tu alrededor organizan su día a día haciendo cosas que tú no haces te entran dudas. ¿De verdad quiero estar todos los días con mis hijos? ¿No preferiría irme al gimnasio un par de horas tres días a la semana como hacía antes? A mí me empezaron a invadir esas preguntas, y algo se gestó en mi mente: quizás no lo estoy haciendo tan bien y debería dejar de lado un poco la crianza. Así que intenté delegar a mi marido el cuidado de mis hijos cuando estos eran muy pequeño y retomé una de las actividades que hacía antes de tenerlos. En concreto una que implicaba estar tres horas fuera de casa en una época en la que mi hijo mayor sólo tenía 3 años y mi hija 1 y medio.

El resultado fue desastroso. Mis hijos lo pasaban mal, mi marido lo pasaba mal y yo, al volver a casa, viendo la situación, lo pasaba también muy mal. Así que todo el beneficio que podía suponer dedicar tiempo para mí se convertía en llanos, mal rollo, enfados, angustia y culpa, mucha culpa. Culpa por no poder dedicarme a mí si renunciaba a mi ocio y culpa por no poder atender a mis hijos tal y como ellos necesitaban. Entones, ¿qué hacer?

Encontré el origen del problema y, así, fue más fácil dar con la solución

Un día, en una conversación con una persona muy cercana, estuvimos haciendo un listado de cosas que nos hacían sentir bien. Ambas teníamos hijos, así que muchos de los elementos de esa lista estaban relacionado con los hijos. Bueno, de hecho, fueron prácticamente todos. Eso nos hizo darnos cuenta de algo importante: renunciar a algo que te hace sentir bien par substituirlo por algo que antes de tener hijos te hacía sentir bien no era buena idea.

Cuando eres madre cambia tu vida, pero no sólo me refiero a la organización, menos tiempo, incluir un miembro más que hay que tener en cuenta, etc. Me refiero a que puede cambiar tu vida porque tú ya no eres la misma. Hay algo que, como me decía esta amiga, se instala en nuestro cerebro como si fuera un programa de ordenador que lo hace funcionar de forma completamente diferente.

Creo que uno de los errores que podemos cometer cuando intentamos cuidar nuestros tiempo y espacio personal al tener hijos, es que intentemos asociar esa necesidad a hacer y llevar el ritmo que teníamos cuando no los teníamos. Al menos fue ese mi error: intentar reencontrarme con mi yo anterior.

Pero resulta que ese yo, ya no existía tal y como había sido hasta entonces.

Saber encontrar espacios de tiempo en el que nos cuidemos como personas es importante ya que de nuestro bienestar depende el de nuestros hijos. Y ese cuidado debe ser único y especial según el momento y la etapa vital en la que nos encontramos.

Si intentamos hacer las cosas que hacíamos antes, puede que nos encontremos que nuestro contexto y situación ha cambiado tanto que nos sea imposible recuperarlas y anclarnos en esa idea nos puede hacer sentir frustradas. Por el contrario, si somos capaces de adaptarnos a nuestra nueva situación al mismo tiempo que somos conscientes de la necesidad de ese cuidado hacia nosotras mismas, nos será más fácil encontrar momentos en los que podamos satisfacer nuestra necesidad de espacio personal adaptándolo a nuestro contexto.

En un puerperio, un masaje de la pareja, una bañera con sales, escuchar música o leer un libro pueden ser actividades sencillas que nos llenen. A medida que van creciendo, ese espacio puede ir modificándose, ya que las necesidades de nuestros hijos también cambian. La clave está en saberse adaptar sin perder de vista el objetivo de cuidarnos.

¿Eres de cochecito o de portabebés?

elegir entre cochecito y portabebés

Cómo elegir entre cochecito y portabebés en tu día a día

En mi primera maternidad fue toda una aventura descubrir qué utensilios necesitaba realmente para ir por el mundo con mi bebé. Teníamos el cochecito que siempre había querido tener (bueno siempre no, estuve trabajando una temporada en una tienda de puericultura y me enamoré de ese modelo). También teníamos un fular de sarga de algodón, que no sabía muy bien como ponerme, era una tela muy larga y no tenia práctica.

Pasados tres meses del parto ya me apatecía más moverme y empezar a hacer cosas, así que reinicié la maravillosa tarea de hacer recados e ir de un lado a otro: compras, papeleos etc… Como fui desde el primer día una madre a-pegada a su bebé (muy mamífera vamos) la llevaba conmigo allí donde fuera. A menudo tenía la duda: ¿eres de cochecito o de portabebés? ¿qué te va a ser más práctico?

Mi emprendimiento no había empezado aún, aunque la semilla ya estaba germinando. Personalmente me costó unos días darme cuenta de las ventajas que tenía para mí (que vivo en un pueblo pequeño y a menudo debo desplazarme en coche de un lado a otro) utilizar el fular en lugar del carrito (aunque el cochecito me gustara mucho mucho). Aquí van mis dos versiones de una misma mañana…

¿eres de cochecito o de portabebés?
opción cochecito parece muy cómoda para todos

BEBÉ+COCHECITO

9:30h Salgo de casa a hacer gestiones.¿He cogido todo?… bolso, llaves, documentación, bebé en el coche… ¡ay!! el cochecito.

9:40h nota mental: tengo que acordarme de quitar todo lo que pongo en la bolsa de debajo del carrito cuando llego a casa… todo en el coche, listos.

10:00h he llegado.. no encuentro sitios anchos para aparcar..¿no hay aparcamiento en batería?

10:15h Bueeeeno, aparcado. Un poco lejos, pero llegamos en dos minutos.. se ha dormido.. voy sacando el cochecito.. (1)

10:20h Carrito montado, he cogido todo, bebé dentro.(2)

10:25h. Ostras cuánta gente hoy por la calle… no me había dado cuenta de que las aceras de ésta zona son tan estrechas… he pisado tres pies con las ruedas

10:29h Llamada entrante.. fffff nota mental: el próximo carrito que compre, que de verdad pueda manejarse con una sola mano. He atropellado dos pies más.

10:32h. He llegado. Tengo que hacer cola. Mi bebé se ha despertado y llora. Mezo el carrito arriba y abajo pero no funciona. Lo cojo, aunque se que va a querer teta y estamos en la cola y aquí hay mucha gente.. (3)

10:45h. Estoy sentada, una señora muy amable me guarda el turno y el carrito y me ha cedido su asiento. Estoy dando teta con los papeles y el bolso encima.

10:55h. Listo. Bebé tranquilo. Lo pongo en el capazo y parece que no le apetece mucho. . Lo voy meciendo como puedo esperando que mi turno llegue YA.

11:10h. Por fin. La persona que me atiende parece muy diligente pero creo que lo que quiere es que me vaya rápido porque mi bebé cada vez llora más alto.

11:25h. Salgo del edificio con la documentación entregada y una sonrisa de disculpa para toda la concurrencia. Y con mi hija en brazos: no quiere estarse en el cochecito así que la llevo en brazos, los papeles en el carrito, el bolso en el hombro, y conduzco de nuevo con una sola mano… paso por otras calles más anchas aunque tardo más en llegar..

11:45h He llegado al cocheeeee. ¿son casi las 12!?!?!!

Subo al bebé, guardo todo dentro, plego el carrito y lo meto en el maletero. Me duele el brazo con en el que he conducido el carrito. Se ha quedado dormido otra vez, paso por la gestoría, vamos a comprar y para casa.

11:54h repetimos los pasos (1), (2), (3)

12:20h hablo con el gestor y salgo pitando.. bueno pitando no porque me encallo en la puerta con las ruedas… ffff

12:30h Llego al coche. Pongo al bebé dentro, desmonto el cochecito, lo guardo en el maletero, suspiro largamente y me subo al coche.

12:46h Parquing del super.. aparco. Saco la estructura, intento abrirla varias veces antes de conseguirlo, se había atascado. Monto al bebé con su capazo, cojo el bolso y al entrar, un minicarro de plástico para comprar cuatro cosas.

12:55h ¿por qué no hay más espacio entre cajeras para pasar? Pago, cargo las bolsas como puedo en el manillar del carrito. Lo suelto un segundo para cerrar la cremallera del bolso… aaargh!!¡está a punto de caer hacia atrás! Pero lo salvo, aunque mi bebé, asustado se pone a llorar. Me voy al coche intentando hablarle calmadamente.

13:03h mi hija se calma, pongo las bolsas en el coche, bebé dentro, cierro el cochecito… aix, no cabe todo en el maletero. Empiezo a sacar las bolsas para recolocar todo bien.

13:12h Ahora si puedo cerrar el maletero. Vuelvo a calmarla porque vuelve a estar medio llorando.

13:17h Arranco el coche, vamonos a casa.

13:34h ¡Estamos en casa! Saco las bolsas de la compra, luego a mi bebé, que sólo quiere brazos, no se porqué, hemos paseado toda la mañana juntos.. que hambre tengoooo.. a ver si puedo dejarlo tranquilo en su cuna y me voy a la cocina…

 

¿eres de cochecito o de portabebés?
opción portabebés: tener las manos libres

BEBÉ+PORTABEBÉS

9:30h Salgo de casa a hacer gestiones.¿He cogido todo?… bolso, llaves, documentación, bebé en el coche.. ¡Ay!! el fular portabebés

9:32h listos, nos vamos.

9:52h He llegado.. encuentro un aparcamiento megaestrecho, pero no tengo que coger nada del maletero así que aparco aquí mismo.

9:56h Salgo del coche, cojo al bebé y me lo pongo en el fular. Cojo los documentos y el bolso.

10:04h He llegado. Tengo que hacer cola. Mi bebé está inquieto.. me balanceo suavemente para calmarlo pero tiene hambre. Recoloco un poco el fular para darle teta.Documetos y bolso entre mis pies.

10:11h Ya vuelve a estar tranquilo y se esta adormeciendo. Me tapo la teta, vuelvo a recolocar el fular y al bebé para estar más cómodos los dos.

10:29h jolín cuanta cola.. ah! Llamada entrante

10:32h Me paseo por la sala mientras acaricio la espalda de mi hija. Su respiración en mi pecho me reconforta. A ver si nos toca ya..

10:36h Por fin. La persona que me atiende es muy diligente.

10:49h Salgo del edificio con la documentación entregada. Parece que hoy hay mucha gente por aquí..

10:57h He llegado al coche. Suelto un poco el fular para sacar al bebé y ponerlo en su sillita, sonríe levemente y se queda tranquilo.

Vamos a la gestoría, a comprar, y para casa.

11:06h Aparco y salgo del coche. Cojo al bebé lo vuelvo a poner en el fular y ajusto la tela. Cojo el bolso y cierro el coche.

11:10h Hablo con el gestor y salgo.. son las once. Me permito volver tranquilamente al coche, miro algun escaparate…

11:25h Llego al coche. Suelto un poco el fular, mi hija quiere teta. Me siento en el asiento del copiloto y le doy teta.

11:32h listo. Lo pongo en su sillita y hacia el super.

11:48h Llego al super. Acomodo al bebé en el fular, lo vuelvo a ajustar y un minicarrito de plástico para comprar cuatro cosas.

11:57h Pago y cojo las 3 bolsas de plástico.

11:59h Meto las bolsas en el maletero. Pongo al bebé en su sillita después de soltar tela del fular y subo al coche.

12:16h Estamos en casa. Saco a mi bebé del coche y lo dejo un momento en su cuna. Me mira y le cuento que vuelvo enseguida. Está muy tranquila. Cojo las bolsas y las llevo a la cocina. Ay… me quito el fular que ya no me acordaba que lo llevo puesto. Acerco la cuna a la cocina, veo que se ha quedado dormida.

12:20h Preparo un pescado con verduritas y lo pongo a hornear.

Reviso los correos y respondo algunos. Releo un proyecto y busco una imagen para añadir..

13:10h Está despierta. La cojo en brazos… me pongo la bandolera y la acomodo en ella. Se calma con mis pasos. Pongo una lavadora. Preparo la mesa a la vez que le explico lo que estamos haciendo.

13:34h apago el horno, comida lista.

Imaginar tu día a día puede ayudarte a decidir en cada situación, que opción prefieres. Así que… ¿eres de cochecito o de portabebés?