¿Afecta nuestra organización en la aparición de conflictos?

¿Vamos con prisas?

¿Elegimos el mejor momento para pedirles algo a nuestro hijo?

¿Sabemos priorizar nuestras obligaciones para compaginarlas con nuestra maternidad?

Estas son algunas de las preguntas que les hago a muchas familias cuando analizamos el día a día y los momentos que más cuesta gestionar con sus hijos. 

El pasado 27 de enero di una charla en la que hablaba de cómo podemos mejorar nuestra organización para evitar los conflictos con nuestros hijos e hijas. 

Aquí tienes el video para que lo puedas disfrutar:

 

Priorizar nuestras tareas teniendo en cuenta nuestras necesidades es uno de los temas que abordamos en la formación Comunicación Eficaz. 

 

Todo bajo control: comemos de todo

Tengo un menú semanal superequilibrado. En casa comemos de todo. Tengo una lista de la compra con las cantidades exactas que necesito comprar de cada alimento. Soy muy metódica haciendo la comida, las raciones… no quiero que mis hijos pasen hambre ni que coman demasiado, se que eso también es malo. Quiero que se sienten a la mesa durante las comidas, con nosotros, y que coman correctamente, sin sorber, sin jugar, sin hacer ruiditos, terminándose todo lo que hay en el plato sin rechistar, que se que es la cantidad de comida que deben comer a diario.

Y lo preparo todo con mucho amor. Pero la hora de la comida es un desastre. A los pocos minutos de empezar a comer se ponen a jugar entre ellos o con la comida. Me preguntan que hay de segundo y me miran ante la respuesta con cara de asco, como si no hubieran comido nunca aquello… A veces incluso les dejo estar un ratito en la cocina mirando como prepado la comida. O quieren levantarse para seguir jugando en el salón, como si no tuvieran hambre. A menudo no les apetece terminar su plato y tengo que ponerme sargento. Después a media tarde parece que vayan a comerse una vaca entera para merendar del hambre que tienen. ¿Por qué no…

… comen a las horas previstas?

… quieren terminarse su ración?

… les apetece aquello que siempre les había gustado?

… están sentaditos y en silencio comiendo tal como les enseñamos, como adultos, sin mancharse, sin moverse, …?

Tener todo bajo control es estresante e imposible. Porque nuestro cuerpo no es una máquina. Es eso, un cuerpo. El cuerpo sabe autoregularse: a los adultos no nos apetece comer siempre las mismas cosas, ni a las mismas horas, ni en la misma cantidad. Nuestro cuerpo nos indica cuando tiene hambre y cuando no, podemos intuir cuando nos apetece dulce y cuando salado… incluso sabemos si preferimos comer o hacer otra cosa. Al final de la semana, comemos de todo igualmente, ¿no crees?

No es algo que hayamos aprendido. Nuestro cuerpo nace sabiendo. Al crecer, nos acostumbramos a cumplir unas normas sociales, nos convencemos de que esa es la cantidad de comida que hay que comer y no otra porque lo dice tal o cual nutricionista de moda, creemos que es muy importante que comamos DE TODO (que no es lo mismo que de todos los grupos de alimentos)… y creemos que debe ser así también en nuestros hijos, ya que queremos lo mejor para ellos. Es para nosotros primordial que sean adultos bien educados y nutridos, preparados para todo.

Y se nos olvida que los niños, desde el momento en que nacen, SABEN cuando tienen hambre y cuando no, SABEN qué les apetece. Tienen curiosidad por descubrir el mundo y a veces SUS necesidades son distintas de las nuestras.

Y aunque el objetivo de su cuerpo y nuestro objetivo son el mismo, intentamos que coman de todo y nos preocupamos por su salud cuando pensamos que no es así.

NO hace falta tener todo bajo control. Dejemos un margen a la improvisación y la espontaneidad. Al fin y al cabo, seguro que comemos de todo (de todos los grupos de alimentos) de forma equilibrada planificando las comidas y teniendo variedad de alimentos en casa (frutas, verduras, legumbres, carne y pescado).

Si ahora no apetece comer, apetecerá en un rato.

Si quieren participar en la elaboración de la comida, dejemos que esten con nosotros, que nos ayuden de verdad. Ellos disfrutaran y les sabrá mejor la comida. Nosotros pasaremos un ratito con ellos a la vez que hacemos algo en casa: conviviremos sin darnos cuenta. Y es divertido.

Los horarios fijos, los menús incambiables, las normas sociales, los gurús de las dietas , las combinaciones perfectas de alimentos… pueden esperar.

Dejemos que sean criaturas, que descubran y experimenten y puedan comer lo mismo para desayunar durante meses, siendo su elección (por ejemplo atún con tomate) en lugar de la nuestra (cereales con leche). También están aprendiendo, a decidir y a ELEGIR POR ELLOS MISMOS, a tener una relación sana con la comida. ¿y ese es el objetivo, verdad?

Trabajo y maternidad, con Nahia Alkorta Elezgarai

Hoy tenemos el placer de tener en nuestro blog a Nahia, mamnahiaá de Aner (2012), Xuhar (2015), y sus dos proyectos Sabeletik Mundura y Loa-Lo.

 

Nahia es asesora de maternidad, lactancia, porteo y duelo gestacional y perinatal. Con toda esta formación a sus espaldas, se dedica al asesoramiento personal y a dar charlas y dar talleres. Además es distribuidora de portabebés y también vendre productos relacionados con la crianza.

 

¿Qué tiempo tenía tu bebé cuando retomaste la actividad en tu emprendimiento?

Cuando el mayor tenía un año me embarqué en la aventura de ser autónoma en España y he trabajado con el alrededor hasta que cuando cumplió tres empezó a ir a la escuela por las mañanas. Nuestro segundo hijo nació a los tres meses de que el mayor se escolarizara y yo retomé la actividad, a media jornada, a las seis semanas tras el parto.

Los primeros meses de un bebé no son siempre sencillos, sabemos que es un periodo nuevo y lleno de retos. ¿Cómo afecta la llegada de un bebé a los objetivos que te marcas en tu negocio? ¿Hay un antes y un después?

Mis proyectos laborales son como mis hijos, hay días en los que me necesitan más y otros en los que podemos separarnos un poquito más. Cuando me embarqué en esta aventura lo hice principalmente para hacer algo que me apasiona y que me permitiera que mis hijos siempre fueran la prioridad. La llegada del segundo hijo trajo aire fresco, un parón para arrancar con más fuerza. El embarazo me permitió organizar mi trabajo para que pudiera ralentizar el ritmo y adecuarme a la nueva situación. No considero que haya un antes y un después, es un continuum, igual que la crianza.

¿En algún momento te fue tan complicado compaginar tu emprendimiento con tu maternidad como para plantearte tirar la toalla? Y si fue así, ¿qué te hizo continuar?

Ha habido días con ganas de parar el mundo pero no por la conciliación si no por las condiciones pésimas que tenemos las autónomas en España. Me agota mucho emocionalmente por un lado lo injusto que es el sistema y por otro que mucha gente haga cosas similares sin cumplir con obligaciones fiscales. Hay meses en los que tal vez sería mejor tirar la toalla, pero cuando crees firmemente que lo que haces merece la pena y que colaboras a que tus nietos tengan un mundo mejor, la fuerza sale del corazón.

 

En una maternidad en la que se busca estar en contacto constante con el bebé, el tiempo que se pasa juntos es vital, así que dinos, ¿cómo organizas tu tiempo para poder disfrutar de la maternidad y ser productiva?

Trabajo en contacto, porteando o con el peque en un cojín de lactancia al pecho. Aprovecho las siestas en las que consigo no quedarme a dormir con el y las noches. Siempre he sido más productiva de noche por lo que todo el trabajo que no es directo con las familias, lo dejo para compartirlo con las estrellas.

Seguro que tienes siempre a mano algunas herramientas que te permiten estar con tu hijo a la vez que trabajar. Explícanos cuál es tu preferida.

La pelota de pilates y un buen portabebés. Con el peque a la espalda, música y los botes de pelota todo es más fácil. Ahora además esta entrando en la fase de gateo, por lo que una buena alfombra es mi mejor aliado.

A veces hacer lo que te apasiona absorbe tanto que las horas pasan volando, el cansancio se acumula y después no podemos afrontar el día a día con la misma energía. ¿cuál es tu secreto para planificar tus actividades sin dejar de lado nada importante y poder descansar?

Procuro ser realista y no programarme demasiadas cosas, la maternidad te obliga a no tener casi ninguna cosa totalmente establecida. Catarros, revisiones, vómitos de noche, pesadillas… inesperados son parte del día a día. Establezco mi trabajo según prioridad por prisa e importancia y según el tiempo que tenga en cada momento, elijo una tarea que pueda encajar en ese rato. Aprovecho los ratos de juego, por lo que las tareas las reparto en intervalos de más o menos 10 minutos y disfruto del placer de tachar cosas de las listas.

¿Eres de cochecito o de portabebés?

elegir entre cochecito y portabebés

Cómo elegir entre cochecito y portabebés en tu día a día

En mi primera maternidad fue toda una aventura descubrir qué utensilios necesitaba realmente para ir por el mundo con mi bebé. Teníamos el cochecito que siempre había querido tener (bueno siempre no, estuve trabajando una temporada en una tienda de puericultura y me enamoré de ese modelo). También teníamos un fular de sarga de algodón, que no sabía muy bien como ponerme, era una tela muy larga y no tenia práctica.

Pasados tres meses del parto ya me apatecía más moverme y empezar a hacer cosas, así que reinicié la maravillosa tarea de hacer recados e ir de un lado a otro: compras, papeleos etc… Como fui desde el primer día una madre a-pegada a su bebé (muy mamífera vamos) la llevaba conmigo allí donde fuera. A menudo tenía la duda: ¿eres de cochecito o de portabebés? ¿qué te va a ser más práctico?

Mi emprendimiento no había empezado aún, aunque la semilla ya estaba germinando. Personalmente me costó unos días darme cuenta de las ventajas que tenía para mí (que vivo en un pueblo pequeño y a menudo debo desplazarme en coche de un lado a otro) utilizar el fular en lugar del carrito (aunque el cochecito me gustara mucho mucho). Aquí van mis dos versiones de una misma mañana…

¿eres de cochecito o de portabebés?
opción cochecito parece muy cómoda para todos

BEBÉ+COCHECITO

9:30h Salgo de casa a hacer gestiones.¿He cogido todo?… bolso, llaves, documentación, bebé en el coche… ¡ay!! el cochecito.

9:40h nota mental: tengo que acordarme de quitar todo lo que pongo en la bolsa de debajo del carrito cuando llego a casa… todo en el coche, listos.

10:00h he llegado.. no encuentro sitios anchos para aparcar..¿no hay aparcamiento en batería?

10:15h Bueeeeno, aparcado. Un poco lejos, pero llegamos en dos minutos.. se ha dormido.. voy sacando el cochecito.. (1)

10:20h Carrito montado, he cogido todo, bebé dentro.(2)

10:25h. Ostras cuánta gente hoy por la calle… no me había dado cuenta de que las aceras de ésta zona son tan estrechas… he pisado tres pies con las ruedas

10:29h Llamada entrante.. fffff nota mental: el próximo carrito que compre, que de verdad pueda manejarse con una sola mano. He atropellado dos pies más.

10:32h. He llegado. Tengo que hacer cola. Mi bebé se ha despertado y llora. Mezo el carrito arriba y abajo pero no funciona. Lo cojo, aunque se que va a querer teta y estamos en la cola y aquí hay mucha gente.. (3)

10:45h. Estoy sentada, una señora muy amable me guarda el turno y el carrito y me ha cedido su asiento. Estoy dando teta con los papeles y el bolso encima.

10:55h. Listo. Bebé tranquilo. Lo pongo en el capazo y parece que no le apetece mucho. . Lo voy meciendo como puedo esperando que mi turno llegue YA.

11:10h. Por fin. La persona que me atiende parece muy diligente pero creo que lo que quiere es que me vaya rápido porque mi bebé cada vez llora más alto.

11:25h. Salgo del edificio con la documentación entregada y una sonrisa de disculpa para toda la concurrencia. Y con mi hija en brazos: no quiere estarse en el cochecito así que la llevo en brazos, los papeles en el carrito, el bolso en el hombro, y conduzco de nuevo con una sola mano… paso por otras calles más anchas aunque tardo más en llegar..

11:45h He llegado al cocheeeee. ¿son casi las 12!?!?!!

Subo al bebé, guardo todo dentro, plego el carrito y lo meto en el maletero. Me duele el brazo con en el que he conducido el carrito. Se ha quedado dormido otra vez, paso por la gestoría, vamos a comprar y para casa.

11:54h repetimos los pasos (1), (2), (3)

12:20h hablo con el gestor y salgo pitando.. bueno pitando no porque me encallo en la puerta con las ruedas… ffff

12:30h Llego al coche. Pongo al bebé dentro, desmonto el cochecito, lo guardo en el maletero, suspiro largamente y me subo al coche.

12:46h Parquing del super.. aparco. Saco la estructura, intento abrirla varias veces antes de conseguirlo, se había atascado. Monto al bebé con su capazo, cojo el bolso y al entrar, un minicarro de plástico para comprar cuatro cosas.

12:55h ¿por qué no hay más espacio entre cajeras para pasar? Pago, cargo las bolsas como puedo en el manillar del carrito. Lo suelto un segundo para cerrar la cremallera del bolso… aaargh!!¡está a punto de caer hacia atrás! Pero lo salvo, aunque mi bebé, asustado se pone a llorar. Me voy al coche intentando hablarle calmadamente.

13:03h mi hija se calma, pongo las bolsas en el coche, bebé dentro, cierro el cochecito… aix, no cabe todo en el maletero. Empiezo a sacar las bolsas para recolocar todo bien.

13:12h Ahora si puedo cerrar el maletero. Vuelvo a calmarla porque vuelve a estar medio llorando.

13:17h Arranco el coche, vamonos a casa.

13:34h ¡Estamos en casa! Saco las bolsas de la compra, luego a mi bebé, que sólo quiere brazos, no se porqué, hemos paseado toda la mañana juntos.. que hambre tengoooo.. a ver si puedo dejarlo tranquilo en su cuna y me voy a la cocina…

 

¿eres de cochecito o de portabebés?
opción portabebés: tener las manos libres

BEBÉ+PORTABEBÉS

9:30h Salgo de casa a hacer gestiones.¿He cogido todo?… bolso, llaves, documentación, bebé en el coche.. ¡Ay!! el fular portabebés

9:32h listos, nos vamos.

9:52h He llegado.. encuentro un aparcamiento megaestrecho, pero no tengo que coger nada del maletero así que aparco aquí mismo.

9:56h Salgo del coche, cojo al bebé y me lo pongo en el fular. Cojo los documentos y el bolso.

10:04h He llegado. Tengo que hacer cola. Mi bebé está inquieto.. me balanceo suavemente para calmarlo pero tiene hambre. Recoloco un poco el fular para darle teta.Documetos y bolso entre mis pies.

10:11h Ya vuelve a estar tranquilo y se esta adormeciendo. Me tapo la teta, vuelvo a recolocar el fular y al bebé para estar más cómodos los dos.

10:29h jolín cuanta cola.. ah! Llamada entrante

10:32h Me paseo por la sala mientras acaricio la espalda de mi hija. Su respiración en mi pecho me reconforta. A ver si nos toca ya..

10:36h Por fin. La persona que me atiende es muy diligente.

10:49h Salgo del edificio con la documentación entregada. Parece que hoy hay mucha gente por aquí..

10:57h He llegado al coche. Suelto un poco el fular para sacar al bebé y ponerlo en su sillita, sonríe levemente y se queda tranquilo.

Vamos a la gestoría, a comprar, y para casa.

11:06h Aparco y salgo del coche. Cojo al bebé lo vuelvo a poner en el fular y ajusto la tela. Cojo el bolso y cierro el coche.

11:10h Hablo con el gestor y salgo.. son las once. Me permito volver tranquilamente al coche, miro algun escaparate…

11:25h Llego al coche. Suelto un poco el fular, mi hija quiere teta. Me siento en el asiento del copiloto y le doy teta.

11:32h listo. Lo pongo en su sillita y hacia el super.

11:48h Llego al super. Acomodo al bebé en el fular, lo vuelvo a ajustar y un minicarrito de plástico para comprar cuatro cosas.

11:57h Pago y cojo las 3 bolsas de plástico.

11:59h Meto las bolsas en el maletero. Pongo al bebé en su sillita después de soltar tela del fular y subo al coche.

12:16h Estamos en casa. Saco a mi bebé del coche y lo dejo un momento en su cuna. Me mira y le cuento que vuelvo enseguida. Está muy tranquila. Cojo las bolsas y las llevo a la cocina. Ay… me quito el fular que ya no me acordaba que lo llevo puesto. Acerco la cuna a la cocina, veo que se ha quedado dormida.

12:20h Preparo un pescado con verduritas y lo pongo a hornear.

Reviso los correos y respondo algunos. Releo un proyecto y busco una imagen para añadir..

13:10h Está despierta. La cojo en brazos… me pongo la bandolera y la acomodo en ella. Se calma con mis pasos. Pongo una lavadora. Preparo la mesa a la vez que le explico lo que estamos haciendo.

13:34h apago el horno, comida lista.

Imaginar tu día a día puede ayudarte a decidir en cada situación, que opción prefieres. Así que… ¿eres de cochecito o de portabebés?

La 3 cosas que aprendí de Kirikú

La casa desordenada. Ropa por lavar, ropa por guardar. Hace tres días que no barres la casa. Platos sucios en el fregadero. La mesa de trabajo llena de tareas pendientes. Mails por responder. Y no sabes qué preparar para comer. No te has duchado esta mañana. Solamente tienes ganas de tumbarte al lado de tu bebé y adormecerte oyendo su respiración. Olerlo, mirarlo, abrazarlo, y descansar… es lo que deseas. Pero tienes tantas cosas por hacer…

Esta sensación de estar abrumada, la he vivido muchas veces. De vez en cuando, con dos criaturas de edades diferentes en casa, todavía la tengo. Pero la vivo diferente. Con el paso del tiempo y las cosas (algunas muy buenas, otras no tanto) que nos han sucedido, he aprendido a fluir, a saber delegar y priorizar desde el corazón, y no desde la mente.

Con esa percepción distinta y nueva, os cuento lo que yo aprendí al ser mamá:

  1. El tiempo no se detiene.

Recuerdo una serie de televisión, cuando yo tenía unos 15 años, donde una chica mitad humana mitad extraterrestre tenía el poder de parar el tiempo ( De otro mundo). Siempre he soñado con tener ese don. Pero llegué a la conclusión de que no es posible. El tiempo pasa, pasa muy rápido. Un día tu bebé está dormido la mayor parte del día, y sin darte cuenta se sienta solo y duerme un ratito por la mañana y otro por la tarde. Y al cabo de poco ha pasado un año y ya anda… Los primeros meses de vida de tu hij@ son alucinantes y maravillosos. Es increíble como adquieren habilidades y crecen día a día. Casi sin darte cuenta. No dejes escapar esos días preciosos por las tareas por hacer. Organízate para tener tiempo de estar con él. Tiempo suficiente para poder recordar sus primeras veces. Ese recuerdo será un tesoro para ti.

  1. Los objetos que te rodean sólo son cosas.

En serio, ya se que te encanta tener la casa limpia que huela a rosas y que todo esté en su sitio exacto. Y nadie mejor que tú para hacerlo si quieres hacerlo a tu gusto (como dice el dicho popular, “si quieres algo bien hecho, hazlo tu mismo”). Pero desengáñate: la mayoría de esas cosas que pueblan tu hogar, no las vas a recordar en unos años y ni siquiera te van a reconfortar. No te abrazan ni te hacen reír. No les prestes más atención de la que requieren: cuando llegue alguien a casa (pareja, madre, padre, amiga/o, etc..) y te diga “ya me quedo yo con el niño, ve a hacer lo que necesites”, si lo que pretendes es ponerte a lavar, fregar los platos, cambiar sábanas, barrer… atrévete a delegar. Todos los adultos podemos hacer las tareas del hogar. Seguro que alguna hay que quieres hacer tú, pero deja tareas para los demás. Si vienen a ayudarte, estarán encantados/as de colaborar de verdad.

  1. Déjate quererte.

A ti. Sí. A ti que además de madre, pareja, trabajadora/emprendedora, amante etc… sigues siendo tú. Guardar en tu día a día un ratito sólo para conectar contigo, para hacer algo que te apetezca hacer por ti y para ti, no va a ser enriquecedor, va a ser una salvación en determinados momentos. Sigue queriéndote y mimándote porque eres importante. Al menos para una persona en el mundo eres insustituible.

Hay un personaje de animación que nos encanta a toda la familia: se llama Kirikú. Es un niño africano muy especial (podría decirse que con mucha claridad mental.). Te dejo un fragmento de una de sus películas en la que una bruja ha envenenado a todas las mujeres del pueblo. Es un sencillo pero claro resumen de mi aprendizaje como madre:

 

Tu fisiología, tu instinto, tus hormonas, tu corazón saben que eres insustituible. La seguridad, confort y amor que tú, como madre, puedes darle a tus hij@s estando presente a su lado, no se la puede dar nadie más. Es una certeza que da un poco de miedo porque es una responsabilidad enorme. A la vez, es maravilloso comprender esa conexión especial y única que se tiene con los hij@s y dejar que ese vínculo ocupe el espacio que necesitas.

Maternidad y Conciliación

Si quieres saber cómo organizarte y planificar tu maternidad de una forma segura y empoderada, mira el programa que hemos creado.

En él descubrirás cómo atender a tu bebé cubriendo sus necesidades reales al mismo tiempo que optimizas el tiempo que necesitas para ti y tu negocio.

O si quieres, también puedes adquirir nuestra:

Guía práctica para organizarte durante tu posparto

Y después del parto… ¿qué?

Lo tienes todo preparado: la bolsa para llevar al hospital, la cuna, el cambiador, ropa, pañales de recambio, una habitación preciosa hecha con mucho amor e ilusión… parece que todo está donde debe estar. Sólo falta el bebé.

 

Y el bebé llega. Los pocos días que pasáis en el hospital, estás en una nube: hay enfermeras, que, si te hace falta, bañan y cambian al bebé. Y tu descansas porque no tienes nada más que hacer que estar. Estar con tu bebé. Todo bajo control.

todo bajo control

Luego, os dan el alta, y llegáis a casa. Parece que todo está perfecto… pero entonces empiezan las dudas…

 

Hoy está llorando mucho…

¿Será normal que haga tantas deposiciones?

¿Por qué hace dos días que no hace cacas?

Me duele el pezón…

Se despierta muy a menudo

Está durmiendo muchas horas…

 

Nadie te había contado nada sobre todo esto… Esta incertidumbre, tantas dudas. Los bebés sólo comían y dormían, ¿no?

Durante el embarazo leíste muchas cosas, te informaste de todo lo referente a la gestación y después para el parto… y se te olvidó informarte sobre todo lo que sucede después.

Tranquila, nos pasa a la mayoría. Y no solamente respecto al bebé. También las cosas que nos suceden a nosotras. Por ejemplo, a mí me sorprendió que mi barriga no volviera a su estado “normal”, cuando ya habían pasado ¡¡7 días desde el parto!! ¿Por qué no volvía a su sitio? Me sentía extraña en mi propio cuerpo. Al cabo de unos días más me pareció lógico, mi piel y mis músculos necesitaban más tiempo, tras 9 meses cediendo, para volver a ser como yo recordaba.

Las cosas pasaban de un modo diferente a como yo creía que iban a suceder, por mucho que lo intentara, los días se escapaban a mi control. En mi cuerpo, y también a mi alrededor: la ropa por lavar, los platos por fregar, el suelo por limpiar… todo iba a una velocidad muy diferente a como yo lo había imaginado.

 

Cuando ves una peli con bebés, o un anuncio, todo es maravilloso. Todo en su sitio, todo en silencio, todo limpio, una mamá perfectamente feliz, peinada y que siempre huele bien, y un bebé sonriente y dormido, al que nunca se le salen las cacas por los sobacos mientras piensas sobre cómo le vas a quitar el pañal sin mancharlo más aún.

Cuando en la peli aparece una mamá despeinada, dormida, dudosa, cansada… va acompañada de una casa descuidada. Esa mamá, pensamos, no sabe hacerlo bien. Tenemos una imagen muy clara y concreta de cómo debe ser una buena madre. Pues voy a decirte algo: esa imagen preconcebida de cómo tiene que ser una madre para ser buena madre, es, en la mayoría de casos, errónea. No te tortures más. Eres buena madre. De hecho, para tu bebé, tú eres la mejor madre, porque…

 

  • Seguramente miras enamorada a tu bebé durante horas (darse cuenta de la magia de lo que has creado a veces hipnotiza, y eso puede llegar a ser maravilloso)
  • Aun estando muy cansada, quizás sientes que necesitas alimentarlo, acunarlo, lavarlo… esa conexión le hace saber lo importante que eres para él, y él para ti
  • Te duermes con él sin darte cuenta : si estás cómoda durmiendo con él, túmbate, seguramente los dos dormiréis mejor, si no estás cómoda, intenta dormir tú también cuando lo dejes en su cuna
  • Aunque te agobie no tener la casa como quisieras, posiblemente se te olvida todo al escuchar sus ruiditos mientras aparece una sonrisa en tu cara, eso te permite estar presente con él, que te necesita mucho más que una casa limpia y ordenada, de eso se pueden encargar otros
  • Tal vez quieras levantarte y desaparecer porque la situación te abruma y al mismo tiempo sientes que no lo harás: en el fondo sabes que estos momentos desaparecerán pronto, los bebés crecen rápido

madre bebé contacto

Y tu entorno… tal vez te apetezca mucho estar con tu família o tus amigos, compartir tu maternidad, o no pensar en ella porque estás saturada. Eso está bien, rodéate de las personas que te hagan sentir bien.

O tal vez no quieras ver a nadie y que nadie te quite ni un minuto de estar con tu bebé. Eso también está bien.

Quizás necesitas a alguien que te ayude sin preguntar el por qué, sin juzgar lo que sientes o dices… que ordene la casa mientras tu estás con tu hijo en vez de que te digan “ve tranquila a hacer lo que necesites, que nosotros nos quedamos vigilando al bebé”. O al revés, porque prefieras moverte y hacer algo en casa en lugar de sentarte a mirar como duerme. Todas las opciones están bien. Cada una tiene su modo de adaptarse a la maternidad.

Y mientras tanto, no importa si estás peinada, si la casa está limpia, si hueles de maravilla o no, … Pregúntate qué es lo que necesitas, qué es lo importante para ti, y qué necesita el bebé.

Si necesitas tiempo sola, pide ayuda. Si necesitas salir de casa, puedes hacerlo. Si necesitas estar en la cama todo el día con el bebé cerca, adelante. Si necesitas desahogarte, hablar sin que te pregunten nada, busca alguien que pueda acompañarte.

Tener una persona que te acompañe amorosa y respetuosamente, sin preguntas, sin juicios de valor, sin condiciones, que te comprenda, te hará sentir respetada, segura, tranquila.

 

Respira. Disfruta. Date tiempo para acomodarte en tu nueva vida, en ese cambio que parecía que iba a durar 9 meses, y resulta que ya es para siempre. Verás que después, todo empieza a encajar: tu bebé, tu cuerpo, la organización de tu vida, tu maternidad.

 

Superar la barrera del trabajo para practicar el BLW

¿Te has preguntado cómo te vas a organizar con la alimentación de tu hij@ cuando empieces a trabajar?
Si tu bebé no ha llegado a los 6 meses, la leche seguirá siendo su alimento principal. Pero pasado ese periodo de tiempo empiezan a haber cambios en las pautas de alimentación y queremos y necesitamos tener la certeza que nuestros hijos siguen una alimentación “correcta”. Eso nos lleva a reflexionar sobre los alimentos que deben comer y en qué cantidad, así como su frecuencia. De hecho, esto es una de las cosas que nos indican los profesionales sanitarios, aunque, como ya hemos comentado en otros posts, a veces suele ser una angustia en vez de una orientación.
Pero no sólo eso.

 

Al plantearnos cómo enfocar la alimentación de nuestros bebés, muchas de nosotras también intentamos ser respetuosas en el proceso de aprender a comer y dejamos que nuestros bebés sigan su propio ritmo y atiendan a sus propias necesidades. Sabemos que es beneficioso permitir que nuestros hijos se mantengan conectados a su capacidad de detectar cuándo su cuerpo les reclama comida y cuándo no.

 

Y también podemos entender que terminarse la comida o comerse aquello que no soportamos para que mamá/papá (o el adulto de turno) esté contento, no se enfade, no castigue… también tiene su parte negativa a largo plazo.
Sin embargo, es cierto que, algunas veces, nuestra incorporación al trabajo puede suponer un impedimento para conseguir estos objetivos. Y digo puede, porque creo que es posible respetar los ritmos de nuestros hijos en la alimentación, aunque nosotras no estemos siempre presentes.

En el proceso de aprender a comer se ponen en marcha una serie de recursos y aprendizajes que nuestros bebés aplicaran en muchos ámbitos a lo largo de su vida, no sólo en el de la comida. Es un proceso que incluye aspectos no relacionados estrictamente con la nutrición.
Es el bebé quien debe aprender, a su ritmo, experimentando, decidiendo, no desconectando de su cuerpo y de sus necesidades biológicas, ni tampoco de su curiosidad, los alimentos que se le irán ofreciendo. Descubrirá texturas, olores, colores, sabores… agradables o no. E irá haciéndose una idea de lo que es la comida, del efecto de saciedad, de placer, de disgusto… que provocará en sus sentidos.
Cuando enfocamos la alimentación desde ese punto de vista, lo que buscamos, más allá de una correcta nutrición, es no vincular la alimentación a chantajes emocionales que pueden hacer que nuestros bebés coman para satisfacer la necesidad del adulto (asegurar una correcta alimentación de su hijo), y no su apetito propiamente dicho.
Y esto es tan sólo un ejemplo, porque los beneficios del BLW son muchos más.

BLW comer juntos

 

 

“Es posible respetar los ritmos de nuestros hijos en la

alimentación, aunque nosotras no estemos siempre presentes”

 

 

 

Cuando tenemos claro lo que queremos, educar desde el respeto puede ser más fácil cuando se está presente, puesto que somos nosotras las que sabemos cómo deseamos hacer las cosas y somos nosotras las que lo aplicamos.
Pero en nuestro país, el permiso de maternidad dura 16 semanas, eso si eres un asalariado. Si eres autónoma o emprendes un negocio…. puede que el tiempo a disfrutar en casa sea menor. Un bebé con 16 semanas (pongo este número, pero es aplicable a bebés mayores), no necesita ser cuidado por otras personas que no sean su madre (o figura maternante). Debemos tener claro que esa necesidad es del adulto que, por la razón que sea y sin entrar en juicios que no llevan a ninguna parte, necesita que alguien ocupe el lugar de cuidador/a durante unas horas para atender a su hijo y poder ir a trabajar.
Eso hace que, en un principio, respetar los ritmos para aprender a comer no sean compatibles con incorporarnos al trabajo, ya que cuando nos vamos a trabajar, queremos y necesitamos tener la certeza que está todo “bajo control”. La comida de nuestro hijo entra dentro de esa necesidad lícita de saber qué, cómo, cuándo y qué cantidad de alimentos está ingiriendo nuestro bebé cuando no estamos presentes.
Así pues, como los triturados son un método de alimentación conocido por la mayoría, no hay que dar muchas explicaciones ni cambiar nada de nuestro entorno. Nos resultará relativamente fácil explicar a las personas que van a cuidar a nuestro bebé mientras estemos trabajando qué debe comer el bebé. Y si es en un centro, lo estipulado en bebés pequeños también serán los triturados, así que no habremos de plantearnos nada más.
Podemos pensar, entonces, que aplicar el BLW no siempre resulta fácil si nos tenemos que incorporar a trabajar. Lo cómodo, entonces, es dar triturados a nuestros bebés. Es la manera normalizada de alimentarlos y, aparentemente, la más fácil de aplicar cuando tienen que ejercer ese papel personas que no conocen otra manera de hacerlo.

 

 

BLW cocinando

Pero entonces, ¿dónde queda esa conexión que ya tenía desde su nacimiento con sus necesidades biológicas de saber cuándo, cuánto y qué comer?

¿Damos pasos hacia atrás si establecemos unas cantidades de comida adecuadas y unos alimentos determinados y triturados?

Además, ¿le estamos quitando la oportunidad a nuestro bebé de descubrir la alimentación por sí sólo, con todos los beneficios que eso conlleva?

 

Seguramente ahora te estarás haciendo una pregunta..

¿y qué hago si quiero practicar el BLW y tengo que irme a trabajar?

 

Lo primero que te diría es: tranquila, sea cual sea la decisión que tomes, estoy segura que será la que creas que se adapte vuestra situación concreta. Por eso creo que hay varias respuestas a todas estas preguntas, pues cada caso y situación es diferente. Pero voy a darte algunas ideas.
Puedes hablar con la persona que tenga que hacerse cargo de tu bebé y explicarle tus necesidades. Es posible que vea las cosas del mismo modo que tú. A veces es cuestión de transmitir, no sólo la confianza en nuestro bebé y en sus capacidades en cuestiones de alimentación, sino también en las de la persona que lo va a cuidar.
Puedes optar por que la persona que se haga cargo de tu bebé le dé alguna toma de tu leche (tendrás que tener en cuenta cómo te organizas las extracciones) y así puedes encargarte de dar la AC siguiendo BLW. Dependiendo de la edad de tu bebé, deberás tener en cuenta que la alimentación principal hasta los 12 meses es la leche, por eso se le llama alimentación complementaria.
Y, finalmente, también puedes pactar que, pese a no practicar BLW, se respete la necesidad del bebé a decidir la cantidad que quiere comer, permitiéndole una actitud más activa en su propia alimentación. Así pues, añadir galletas a la papilla de fruta para que esté más dulce, hacer el avión o ver la tele para distraerle y abra sin ser consciente la boca… entre otras cosas, deberían ser temas a tratar con la persona que va a cuidar a nuestro pequeño.

 

Si conoces todos los beneficios del BLW, sabrás lo importante que es para tu bebé ser respetado en todo este proceso. Infórmate, consulta y habla con las personas de tu entorno para organizarte de la mejor manera que a ti y a tu bebé os convenga. Piensa que es una inversión que haces para el futuro de tu bebé.



  




El mejor de todos los portabebés

“Aquí hay algo que no va bien”

 

Estoy delante del ordenador y esa frase me resuena una y otra vez en mi cabeza. Tengo un bebé, mi primer bebé, de dos semanas de vida, los pezones hechos trizas porque se tira horas y horas enganchado a mi pecho y mi estado nervioso que cada vez está más alterado.

 

“Esto no puede ser tan difícil. Algo tengo que poder hacer”

 

Siguen siendo afirmaciones que repito una y otra vez mientras busco información sobre bebés-que-no-dejan-de-llorar-si-no-estan-en-la-teta-o-en-brazos-de-MAMÁ.

 

Y entonces veo una fotografía en una página web de crianza respetuosa. No sé bien cómo he llegado hasta ahí: de llorar a teta, de teta a contacto, de contacto a … en fin, que estoy ahí. Es un bebé que va envuelto en una tela junto al cuerpo de su madre. ¡¡¡Y la madre está llevando la compra en las manos!!! Ya me veo pudiendo barrer el comedor con el niño en esa tela sin llorar. ¡Es eso! ¡Algo me dice que ese trapo me va a ayudar mucho!

 

Y lo compro. Sin probarlo, sin tocarlo, sin saber ni cómo se pone. Sólo me viene a la cabeza el comentario de mi pareja: “En mis viajes a África las madres siempre iban con el bebé colgando en la espalda”. Pues aquí nunca he visto a nadie, pero yo, voy a ser la primera.

 

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Hace poco más de 7 años que salí por primera vez a la calle con un fular semielástico con mi primer hijo dentro. Miré las instrucciones, hice el preanudado que venía explicado en ellas y me hice las primera preguntas: ¿tendrá frío? ¿Qué ropa le pongo?

Recuerdo lo feliz que me sentí cuando vi que dormía plácidamente mientras cam
inaba rumbo al supermercado y volvía a casa sin que se hubiera despertado.
Creo que fueron exactamente 35 minuto. ¡Pero qué 35 minutos más placenteros!

También recuerdo el calor que desprendía cuando lo saqué del fular, con sus tres capas de ropa puestas todavía (comprobé que frío no había pasado) y continuaba profundamente dormido…

 

Esa fue mi solución. ¿La mejor? Pues sí. En ese momento sí, sin dudarlo.

 

Después de 7 años porteando a mis tres hijos sigo pensando que el mejor fular que yo pude tener en aquel momento es el que tuve.

 

Entonces, ¿es el fular semielástico el mejor portabebés?

 

En absoluto. De hecho, lo usé durante dos meses y no lo volví a usar en ninguno de mis hijos siguientes.

 

Entonces, ¿no recomiendo el fular semielástico?

 

Pues claro que sí. Un fular elástico bien usado puede ser un portabebés muy útil, y puede llegar a ser una buena opción.

 

 

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Elegir un portabebés puede ser muy complicado y muy fácil a la vez. Depende de cuál vaya a ser nuestro camino en el porteo. Podemos elegir, como hice yo, el primer portabebés que se nos cruce por el camino. Tenga el nombre que tenga, seguramente nos proporcionará a nosotras y a nuestros bebés el contacto que ambos necesitamos.

De ese primer portabebés, al que nos vaya como anillo al dedo, puede haber un tramo corto u otro muy largo que nos haga pasar por muchos portabebés porque no nos sentimos cómodas con los que vamos conociendo. Ese fue mi caso.

Durante mucho tiempo me dediqué a leer, informarme y entrar en todo un mundo de diferentes portabebés. Y fui descubriendo y probando, haciéndome una idea de los que me iban bien y de los que no.

Tener la información y los conocimientos que tengo ahora me hubiera ahorrado mucho tiempo, estoy segura (y también mucho dinero, que en el armario de casa cada vez había menos espacio 🙂 ).

 

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Por eso es importante tener en cuenta que no existe un portabebés “mejor”. Lo que sí que puede existir es una opción de portabebés óptima para la combinación bebé-madre-contexto. Esa combinación es única. Y la función de una asesora de porteo es conocer las características de esa combinación y encontrar la mejor opción para ella.

 

 

 

¿Hubiera contratado a una profesional para elegir el portabebés más adecuado y ahorrarme tiempo y dinero?

 

Pues sinceramente, no lo sé. Yo he disfrutado por el camino descubriéndolo por mí misma, pero esa ha sido mi decisión. Decisión que no he tomado en otros ámbitos de mi vida, en los que para ahorrarme tiempo y dinero, he contratado a profesionales cualificados que hicieran el trabajo por mí. 

 

 Laia Simón

¿Y ahora qué hago para que dejes de llorar?

Tengo la lista hecha desde hace días. Al principio no sabía por dónde empezar, pero la gente me ha ido dando ideas y ahora ya sé lo que quiero que me regalen.

 

Por si no lo sabes, chiquitín, estoy haciendo la lista de cosas que necesito para cuando llegues a nuestras vidas.

El cochecito me lo va a regalar tu tía, ya verás qué pasada. El accesorio que lleva nos va a servir para cuando vayamos en coche. Y la hamaquita nos la regala tu tío. Le he pedido una que tiene unos muñequitos lindísimos, estoy segura que te encantarán y jugarás muchísimo con ellos. También he pedido un parque. Te lo llenaré con los juguetes que te vayan regalando, así estarás entretenido mientras mamá hace otras cosas.

Pero no todo está en la lista de regalos. Papá y mamá también hemos elegido cositas para ti. Hemos visto un móvil precioso con una música muy dulce y lo tenemos preparado en tu cuna. Con ese sonido te quedarás dormido enseguida, ya lo verás.

Lo tenemos todo, no te hará falta de nada. Estamos deseando conocerte y hemos preparado toda la casa para cuando llegues.

Y ya llegaste. El parto ha sido duro, muy duro, pero ya estás con nosotros y no me importa nada más. Eres lo más maravilloso que me ha ocurrido nunca. Ha sido un amor a primera vista. Te quiero y sé que te voy a querer toda la vida.

Pero estoy desesperada.

Lloras. Lloras muchísimo. Y no sé consolarte. Me siento impotente. Yo también lloro.Imagen_018

 

Daría lo que fuera por poder remediar tu pena.

¿Qué más necesitas?

¿Y ahora qué hago para que dejes de llorar?

La música de la cuna no parece gustarte. Tampoco en la hamaca te relajas. Parece que sólo mi pecho te calma. Ahí puedes estarte mucho tiempo, un tiempo que se me hace eterno. Pero ese tiempo pasa y te duermes, y ahora puedo dejarte en tu cuna, con la música tan bonita que tiene.

Pero en cuanto tocas las sábanas te vuelves a despertar. Y yo me desespero.

De nuevo el pecho es lo único que quieres.

 

Y vuelvo a sentarme en el sofá, al mismo tiempo que miro a mi alrededor y veo todas las cosas que todavía tengo por hacer.

 

Me estiro en la cama contigo, ya dormido. Estoy muy cansada, yo también me quedo dormida.

No entiendo qué hago mal. No entra en mis planes quedarme relegada a un sofá teniéndote en mis brazos todo el día porque sólo yo puedo calmarte con mis pechos.

La hamaca, el parque, el cochecito… están siendo trastos que no te sirven. En las dos semanas que llevamos conociéndonos he descubierto que sólo quieres estar en mis brazos, junto a mí. En mi pecho te duermes, y en él puedes descansar todo el tiempo que necesita tu pequeño cuerpecito.

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Pero yo no puedo, yo no quiero estarme en el sofá. Tiene que haber una solución.

Hay algo en mí que me dice que la maternidad no puede ser algo que exprima tanto, que anule y que no te deje avanzar. Algo me dice que tiene que haber alguna otra manera de hacer las cosas que nos haga sentir bien a ambos.

Decido empezar a buscar información en las redes sociales y encuentro otras mujeres que viven lo mismo que yo, y me siento acompañada. Esas mujeres hablan de cosas que para mi son desconocidas, pero son palabras que dan sentido a muchas de la emociones que me ha hecho despertar tu nacimiento: contacto piel con piel, dormir sin llorar, apego…

Y entonces descubro el porteo. 

Ahora vas pegado a mí. Junto a mi corazón. Y yo me siento libre al mismo tiempo. Salgo a comprar, organizo la casa, incluso paseo tranquilamente sin que te despiertes, sin molestarte.

Al mismo tiempo que voy reorganizando e integrándote en mi vida te doy lo que tú más necesitas: contacto. Para saber que existo, para sentirte protegido, necesitas tocarme, olerme, sentirme. Es así de simple, pero a la vez nos parece tan complicado. 

 

Siento no haberme dado cuenta antes. Pero ahora en el fular los dos hacemos y tenemos lo que necesitamos.

Laia Simón

Estrategias de supervivencia: llegamos con el bebé a casa

Falta poco para que nazca tu bebé, tal vez un par o tres de meses, tal vez menos.

Empiezas a plantearte seriamente cómo organizar la casa para tener bajo control los aspectos logísticos: donde va a dormir, donde guardar su ropa, los pañales; tener la casa libre de trastos… Quizás te suene lo que te estoy explicando y pienses: todo eso ya lo he hecho. No sé por qué, pero ¡un día sentí unas ganas irreprimibles de ponerme a limpiar y ordenar todo! Algunas personas llaman a esa sensación “el síndrome del nido”.

 

Vamos a resumir en 4 aspectos lo que necesitas:

 

1. La maleta para el hospital:

Tu ginecólogo o tu matrona te darán una lista con las cosas básicas que debéis llevar, aunque lo que realmente necesitas es ropa, pañales, muchas ganas y un poco de calma, siempre va bien tener esa lista porque dependiendo del hospital, variará un poco.

 

2. El orden en tu casa:

Es cierto, cuando lleguéis a casa, es mejor que los proyectos que tuvierais pendientes ya esten hechos: tirar trastos del garaje, ordenar el trastero, montar el armario para las cosas del bebé… Tener la casa bajo control os dará tranquilidad.

 

3. Las comidas:

Puede ser que en los primeros días no tengáis ganas de cocinar, que tu pareja tenga que trabajar, o que se os pasen las horas volando. Organizar un menú para un par de semanas e ir congelando platos ya preparados, tener a mano tres o cuatro teléfonos donde poder llamar para que os traigan comida preparada (o saber que vuestra familia os preparará algunas de las comidas), también os será muy útil.

 

4. Este es solamente para las amantes de la organización:

Haz un horario con las cosas más básicas que quieras hacer por la mañana y por la noche pase lo que pase. Si alguien viene a verte y quiere ayudar (y si no, le puedes pedir tú la ayuda) siempre sabrá cómo hacerlo.

 

 

Y un día… ya está. Lo que últimamente parecía que no iba a llegar nunca sucedió:

tu bebé ha nacido.

 

 

2.logistica llegada a casa

 

 

En las horas de hospital habéis empezado a conoceros, pero el ambiente del hospital no es siempre lo calmado y tranquilo que quisiéramos; ahora por fin llegáis a casa: tu cama, tu sofá, tu espacio… ¡y ni una enfermera cerca para preguntar! ¿cómo era para limpiarle el ombliguito?, ¿está llorando y no sé qué hacer…?, ¿dónde están los pañales?

 

 

Tranquilos.

Todo lo que necesitáis ya lo lleváis encima, y el resto, lo tenéis cerca seguro.

 

 

Mis experiencias como madre me han dado muchas historias de ensayo-error, la mayoría con muchas risas al final del día, y también algunas lavadoras de más, así que voy a haceros una lista de 5 claves de la llegada a casa:

 

1. Subid a la nube por favor:

Esa sensación maravillosa de no-tiempo que se siente cuando tenéis en brazos al bebé, cuando se os duerme al lado, o en la teta, cuando lo observáis plácidamente dormido. Hacedla vuestra emoción habitual durante el día. Esa ensoñación con vuestro bebé facilitará mucho la creación del vínculo madre-bebé, porque tendréis ojos solamente y de verdad, para él/ella; y necesitáis de tiempo y calma para aprender a convivir juntos, para entender qué os está contando con sus expresiones, y a veces, su llanto.

 

2. Todo bien cerquita:

Ya sé que durante el embarazo se planea donde va a estar todo, y donde va a dormir quien… y está muy bien, pero lo bueno de esta vida es que podemos cambiar de opinión cuando queramos. Quizá esa cesta monísima que compraste para poner los pañales y una muda de recambio, no es práctica. Tal vez pusiste todo lo necesario para cambiarlo en su habitación, y ahora preferirías cambiarlo a tu lado en la cama, o en algún otro lugar de la casa: lo mejor es que tengas todo lo que necesites a menudo al alcance de la mano; y si quieres tenerlo por duplicado para evitar escaleras o un largo pasillo, pues adelante…

 

3. Dejar fluir la energía: escúchate.

Habrá quien te diga que no salgas con el bebé de casa porque hace mucho frío o mucho calor o mucho viento… y otros que te dirán que salgas mucho porque le tiene que dar el sol. ¿Cómo estás tu?, ¿te sientes con energía?, pues salid a dar un paseo y si el clima no acompaña, hay varias opciones que pueden hacer el paseo súper confortable a los dos. O por el contrario, ¿estás cansada?, pues túmbate a dormir cuando tu bebé duerma. En esto no hay reglas, claro que necesita salir, y seguro que saldréis a dar muchos paseos, pero si hoy no te apetece, y prefieres quedarte dormida mientras lo observas dormido, está perfecto también.

 

4. Mi pareja me mima:

Una pareja que te mime, te cuide, se tumbe contigo a embelesarse con el sueño de vuestro hijo/a, ponga lavadoras, limpie y cocine, ayuda un montón a estar tranquila, subir a la nube, tener todo cerca y fluir.

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5. El mundo puede esperar:

Ya sé que la familia (abuelas, abuelos, tíos, tías, etc..) tendrán unas ganas locas de ver al nuevo miembro de la familia, cogerlo, despertarlo, cambiarlo, bañarlo…, y quizá querrán venir a todas horas. Y a lo mejor tenéis muchas ganas de que estén en casa porque estáis pletóricas, pero tal vez no sea lo que deseéis ahora mismo. Si lo que queréis es tener un par de días en el hospital sin visitas, si lo que queréis es que os llamen antes de venir, y que cuando vengan sean silenciosos, y si traen algo de comida o les apetece tender la lavadora o barrer un poco .., nunca tendréis mejor momento para plantearlo que en cuánto lo sepáis. Si lo decidís antes del parto, habladlo con ellos. Y si creéis que os gustará tenerlos en casa, y luego os ponéis de los nervios al oir el timbre, contádselo entonces. Lo entenderán.

 

 

Éstas son mis 5 claves… ¿Qué te han parecido? ¿Añadirías alguna clave más? ¡Cuenta, cuenta..!

 

Por cierto, si te ha gustado el post, por favor, compártelo 🙂

 

Mònica Pons