Mi hijo no quiere viajar en su trona de coche

¿Qué hacer cuando tu hijo pequeño se niega a sentarse en la trona del coche? ¿Cómo proceder cuando no puedes realizar desplazamientos necesarios, porque el bebé rechaza de cuajo la sillita? La comunicación empática, entre otros recursos, podría ser la solución. 

Rutinas diarias

Las rutinas diarias de cualquier familia incluyen, por lo general, traslados en automóvil a la guardería, el mercado, el centro comercial o la estación de tren para recoger a papá o mamá al final de la jornada. Sin embargo, a veces estos desplazamientos resultan complicados, porque tu hijo no quiere subir al vehículo.

Tranquila, son muchas las familias que deben lidiar con el conflicto de trasladarse en coche con su niño. Tan solo sentarlo en la sillita y la criatura estalla en llanto hasta aparcar en el destino. Esto convierte a cualquier viaje en un tormento que hace sufrir al niño, tanto como a su entorno.  

El GPS del auto debería advertir al conductor con niños a bordo: atención, su hijo acaba de entrar a una zona peligrosa y la liará en breve. En efecto, hay peques que cogen una especie de fobia a la sillita.

Autoestima

La razón para que estallen en llantos es que se sienten aprisionados y no les gusta estar sujetos, sin poder moverse con libertad. Eso les produce mucha incomodidad y frustración. Es ahí cuando llegan las dudas de los padres, que no saben cómo actuar para calmar la reacción del pequeño y, en ocasiones, se ven sobrepasados por la ansiedad.

Consejos

Comunicación empática 

Háblale del conflicto en un tono relajado y suave. El pequeño recibirá que en ocasiones no puede decidir y que sin embargo mamá o papá lo comprenden. De poco sirve regañarle o gritarle, porque eso solo añadirá más tensión y hará que la situación vuelva a repetirse una y otra vez.

Respeto de sus emociones 

Ningún niño llora por gusto. Algo debe sucederle a tu hijo para no querer sentarse en la sillita del coche. Detén el vehículo si es necesario. Haz una parada para bajar al niño y caminar o hacerlo jugar. Será una distracción para luego volver a la carretera con más ánimo.

Motivación 

Es importante que motives a tu pequeño a través de alguna otra actividad (su juego preferido, una galleta saludable o un cuento). Lleva la silla de coche a casa y procura que se familiarice con ella de modo que ya no sea un factor de estrés. 

Mediación 

Recurre al ejemplo de un referente que él conozca, pero cuidado, las comparaciones son dañinas. Limítate a observar en voz alta a otros niños que van en coche van en silla. Cuando se dé cuenta de que otros niños son capaces de viajar en coche sin problemas, se irá dando cuenta de que la situación no es tan incómoda como él cree. Comenzará a comprender que son solo unos minutos y que incluso puede disfrutar del trayecto.

Se empieza paso a paso, sin prisa, pero sin pausa. Recuerda que los niños tienen capacidad de adaptarse a los cambios y si les propones un buen plan B, con una comunicación empática, lo incorporarán con más facilidad. Siempre que tú le inspires confianza y seguridad ante nuevas rutinas diarias, será más sencillo